El Pentágono difundió este miércoles las primeras imágenes de su masivo despliegue en aguas del Atlántico, frente a las costas de Venezuela, donde más de 4.000 efectivos estadounidenses —incluidos 2.000 marines— se movilizan en buques de guerra, destructores y submarinos.
Las maniobras muestran entrenamientos de asalto, aeronaves listas para operar y unidades navales con lanzamisiles.
Aunque Washington asegura que el objetivo es combatir el narcotráfico en la región, el despliegue representa la operación más visible de Estados Unidos en el Caribe en los últimos años y, según Caracas, configura una “grave amenaza” contra su soberanía.
Entre las embarcaciones desplegadas se encuentran el USS Iwo Jima, los anfibios USS San Antonio y USS Fort Lauderdale, y los destructores USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson. A ellos se suman helicópteros de combate, aviones de vigilancia costera y el submarino nuclear USS Newport News.
La respuesta de Venezuela no tardó en llegar. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, advirtió que el país “no tiene espacio para el miedo” y denunció que Estados Unidos busca imponer el relato de Venezuela como un narcoestado. Asimismo, Caracas anunció el despliegue de buques de mayor porte en sus aguas como contraofensiva.
La Misión Permanente de Venezuela ante la ONU calificó la operación como “una escalada hostil” que pone en riesgo la paz y la seguridad regional, mientras que medios internacionales señalan que la tensión coincide con versiones de un ultimátum lanzado por Donald Trump contra Nicolás Maduro.
El escenario abre la puerta a un nuevo capítulo de confrontación en el continente: entre la justificación de Washington en la lucha antidrogas y la denuncia de Caracas de un intento de intervención, el Caribe se convierte en epicentro de una peligrosa pulseada militar.
El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino, aseguró que su país “no tiene espacio para el miedo” ante lo que calificó como una agresión de Estados Unidos. Acusó a Washington de crear un relato para presentar a Venezuela como un narcoestado y llamó a la población a “defender la patria”.
Asimismo, la Misión Permanente de Venezuela ante la ONU denunció que la presencia de buques como el crucero USS Lake Erie y el submarino nuclear USS Newport News representa “una grave amenaza a la paz y seguridad regionales”, calificando el despliegue estadounidense como una escalada de acciones hostiles.




