El mayor EP (r) Telmo Hurtado Hurtado, conocido como “El carnicero de los Andes”, volvió a justificar la matanza de 69 campesinos en Accomarca, Ayacucho, ocurrida el 18 de agosto de 1985, de los cuales 26 eran niños. Condenado a 23 años de prisión por crímenes de lesa humanidad, Hurtado considera que la reciente “ley de amnistía” aprobada por el Congreso le abriría una puerta para escapar de la justicia.
Durante su testimonio ante una comisión investigadora del Senado en 1985, el militar no solo reconoció haber dirigido la operación, sino que defendió su decisión de asesinar a menores, argumentando que “los adoctrinan desde los dos, tres o cuatro años” y que, por lo tanto, también debían ser eliminados. Su declaración quedó como una de las confesiones más crudas de la guerra interna peruana.
El caso Accomarca, considerado la peor matanza de niños en el conflicto armado interno, sigue siendo una herida abierta en la memoria del país. Testigos como Teófila Ochoa Lizarbe, quien a los 13 años vio morir a su madre y a sus cinco hermanos menores —el menor de ellos, Edwin, de apenas un año—, mantienen vivo el reclamo de justicia.
La insistencia de Hurtado en acogerse a la amnistía contrasta con el rechazo de organismos internacionales como la CIDH, que advierten que esta medida podría beneficiar a violadores de derechos humanos, torturadores y asesinos.
A 40 años de la masacre, la confesión de Hurtado y la polémica sobre la ley de amnistía reabren el debate sobre la impunidad en el Perú y la deuda pendiente con las víctimas del terrorismo de Estado.




