Afganistán: Los talibanes aprueban un nuevo Código Penal que permite la violencia doméstica con solo 15 días de cárcel para agresores, mientras impone hasta 3 meses a mujeres por moverse sin permiso, generando repudio global.
El régimen talibán en Afganistán ha impuesto un controvertido Código Penal, el más restrictivo en los últimos 20 años, que legaliza la agresión física contra mujeres y niños. La norma, impulsada por el líder supremo Hibatullah Akhundzada, se anunció hace apenas unas semanas, redefiniendo la justicia para más de 40 millones de afganos.
Según la investigación publicada por Exitosa Noticias, este marco legal consolida la regresión de derechos que comenzó en agosto de 2021 con el retorno talibán al poder, afectando a más de 19 millones de mujeres afganas. La comunidad internacional ha emitido más de 120 condenas formales, pero el gobierno de facto ignora las llamadas a la igualdad, agravando una crisis humanitaria que impacta a cerca de 29 millones de personas.
Solo 15 Días de Cárcel para Maridos Agresores: La Nueva Ley Talibán
El Artículo 32 del nuevo Código Penal afgano ha desatado una ola de indignación global. Este polémico punto establece que si un esposo golpea a su esposa con violencia excesiva, provocando fracturas, lesiones o moretones visibles, y ella logra probarlo ante un juez, la sanción máxima será de apenas 15 días de prisión. Analistas de Canal 26 señalan que esta disposición reduce la protección legal a un mínimo preocupante, prácticamente ‘legalizando’ la violencia doméstica que afecta a 9 de cada 10 mujeres en el país, según informes de la ONU, y ocurre en un sistema con menos del 5% de representación femenina en los tribunales.
¿Más Valor un Animal que una Mujer en el Afganistán Talibán?
La desigualdad en este código es flagrante. Mientras el Artículo 32 impone una pena máxima de 15 días por agredir a una esposa, el Artículo 70 establece hasta 5 meses (150 días) de prisión para quienes organicen peleas de animales. Esta desproporción ha generado críticas unánimes de más de 30 organizaciones de derechos humanos. Otro ejemplo perturbador es que el contacto físico consensuado entre adultos no emparentados puede acarrear penas de hasta 60 latigazos o varios años de cárcel, superando con creces la sanción por violencia intrafamiliar comprobada.
La Sharia y el Control Absoluto sobre la Vida Femenina
El nuevo código, de 250 artículos, profundiza el control sobre la autonomía de las mujeres. Establece estrictas limitaciones basadas en una interpretación radical de la Sharia, una ley islámica implementada con rigidez extrema desde la toma del poder. Esta normativa impacta directamente la vida de millones, reduciendo su capacidad de decisión a casi cero.
¿Cárcel por Visitar a la Familia sin Permiso Marital?
Efectivamente. El Artículo 34 es un claro ejemplo de esta regresión. Una mujer casada podría ser encarcelada por hasta 3 meses (90 días) si permanece en la casa de su familia sin el permiso explícito de su esposo o sin un ‘motivo justificado’ bajo la Sharia, que es un concepto ambiguo y sujeto a la interpretación local. Además, sus propios familiares —padres o hermanos— podrían enfrentar la misma pena de 90 días si no la ‘devuelven’ al hogar conyugal. Se estima que 1 de cada 4 mujeres ya ha enfrentado restricciones severas de movilidad desde 2021, y esta nueva ley solidifica esos controles opresivos, revirtiendo más de 50 años de avances en derechos básicos.
Un Sistema de Justicia de Doble Vara: Ley para Ricos y Pobres
Más allá de la cuestión de género, el código instaura un sistema judicial segregacionista que divide a la sociedad en cuatro categorías: clérigos, élite, clase media y clase baja. Las penas varían drásticamente según el estatus social. Mientras que un miembro de la élite o un líder religioso podría recibir una simple ‘advertencia’ por faltas graves, un ciudadano de clase baja podría enfrentar hasta 20 años de prisión o 100 latigazos por delitos similares. Esta división representa un retroceso de varios siglos en los principios de igualdad ante la ley, afectando directamente a un 80% de la población que no tiene acceso a representación legal adecuada.
Tres Años de Retroceso Acelerado para la Mujer Afgana
Desde agosto de 2021, cuando los talibanes retomaron el poder tras una guerra de 20 años, las mujeres afganas han perdido sus derechos a la educación superior (más de 1.5 millones de niñas y jóvenes fuera de la escuela), al trabajo (casi un 60% de las mujeres trabajadoras despedidas) y a la vida pública. Este código es el último de una serie de más de 60 decretos que han anulado su autonomía, posicionando a Afganistán como el país número 1 en opresión de género.
¿La Indignación Internacional Será Suficiente para Revertir esta Crisis?
La comunidad internacional ha expresado ‘profunda preocupación’ en más de 50 foros, y naciones como Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto sanciones económicas por un total de 3.5 mil millones de dólares anuales. Sin embargo, estas condenas y medidas no han logrado detener el endurecimiento talibán. Con más de 25 millones de personas necesitando ayuda humanitaria urgente y un 97% de la población viviendo en pobreza extrema, la pregunta es si la presión diplomática puede realmente cambiar un régimen que prioriza una ideología por encima de los derechos humanos más básicos. ¿Qué nuevas acciones se tomarán ante este alarmante precedente legal?
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