SURGIÓ LA GENERACIÓN DEL BICENTENARIO

Escrito por: Denesy Palacios Jiménez

El Perú vive hoy con dos pandemias, la que afecta nuestra salud que amenaza a toda la población sin distingo de ninguna naturaleza, y la pandemia política. Esta segunda surge sin considerar la primera, el problema de nuestra clase política, cree que ocupar un lugar de alta dirección o representatividad es caer en el oportunismo y aprovechar para enriquecerse. Acostumbrados a acomodar las normas, reglamentos a su antojo, porque en su viveza lo único que persiguen es perpetuarse en el poder. Los golpes que hemos recibido de cuarentena y demás privaciones, eran con el objetivo de salvar lo más elemental que es nuestra vida; sin embargo lejos que estas medidas duras nos saque lo humano que hay en cada uno de nosotros, y seamos buenas personas, amigables, solidarias, vemos que eso no ha sido posible. Han tenido que salir los jóvenes universitarios y algunos gremios, a defender la institucionalidad, es decir el respeto a las leyes, ya hemos visto cómo se manejan desde las re-reelecciones, hasta los beneficios de coimas de empresas favorecidas para la ejecución de las obras. El asunto es que en el Perú la extrema izquierda  con sus grupos subversivos, hizo un genocidio en la población más vulnerable; y la extrema derecha por lo consiguiente, caso el Baguazo. No tenemos partidos políticos que avizoren la gran transformación del país, sino que los mercaderes de la política solo están pensando en las repartijas. Estos hechos han enardecido a la población, que lejos de preocuparse por cómo salir de esta pandemia, y velar por los más vulnerables, se portan como siempre lo han hecho; no quiero ser ave de mal agüero pero las elecciones  próximas van a ser más de lo mismo; y no por culpa de quienes están ejerciendo el gobierno en este momento, sino porque la cantidad de movimientos y partidos políticos electoreros solo están viendo cómo lucrarse; prueba de ello son los pagos que cobran, y los candidatos pagan para que los ubiquen en el uno, dos o tres, cada lugar tiene su precio, y todavía dicen si ganas lo recuperas; si el jurado electoral no controla esto, y no exige perfiles para quienes van a candidatear, y no que no hayan tenido ningún tipo de sanción ni administrativa, ni judicial, va a pasar lo que está sucediendo en nuestra universidad valdizana, es decir, candidatos a decanos profesores asociados, habiendo principales; sin grado en su especialidad, (casi todos solo tienen en Educación) el único requisito la incondicionalidad a quienes ostentan el poder, para que los consideren en la repartija (trabajo a familiares, pagos extras por cursos en postgrado u otros, etc.) Pensamos que el sacrificio de estos jóvenes en estas últimas marchas, por exigir respeto a la institucionalidad y traer abajo tanta corrupción, nos sirve de ejemplo, y nos han enseñado que la última voz la tenemos el pueblo, y que quienes nos identificamos con nuestra patria y con nuestras instituciones debemos exigir ese respeto, eso nos dignifica a todos. Digamos basta a todos los entretelones de clientelaje; es importante que las universidades jueguen ese papel tan importante de formar no solo profesionales, sino personas que íntegramente con valores y con mucha ética profesional, van a salir a contribuir al desarrollo, esa es la función de la universidad, formar líderes cimentados bajo los valores y con la formación profesional que demanda Huánuco y el Perú. Creo que estas marchas multitudinarias han servido para romper el miedo de salir a defender nuestros derechos, de la capacidad que hay a la insurrección en un gobierno democrático, y sobre todo de hacer renacer la esperanza y la confianza entre nosotros mismos, al recaer en un docente universitario la máxima representación del poder del gobierno peruano; nos dice del gran compromiso que tiene la universidad para formar cuadros de líderes, que gobiernen nuestra universidad, nuestra región, nuestra ciudad y nuestra patria, y dejemos las malas artes que el “fin justifica los medios”.