El reclamo por una pensión justa para los docentes jubilados volvió a la agenda pública tras las declaraciones de Fisher Justiniano, decano del Colegio de Profesores. El representante del gremio señaló que los maestros, tanto en actividad como retirados, merecen un sueldo acorde a la responsabilidad social, técnica y científica que implica su labor.
En conversación con un medio local, Justiniano criticó que muchos docentes que pasan a la jubilación reciban entre 400 y 800 soles al mes, montos que calificó como “migajas”. A su juicio, este nivel de pensión no guarda relación con los años de servicio y dedicación al país.
El decano recordó que el Congreso aprobó recientemente una ley que plantea equiparar los ingresos de jubilados y cesantes con los de docentes activos, lo que significaría percibir aproximadamente S/3,600. Según indicó, la medida no debería ocasionar un “forado” económico si se aplica con responsabilidad y con una reorganización del tesoro público.
Respecto al impacto financiero de esta ley, Justiniano advirtió que un incremento de sueldos sin respaldo económico podría generar un desequilibrio fiscal. Señaló que el Producto Bruto Interno (PBI) del país no ha mostrado un crecimiento considerable en los últimos años y que, para sostener medidas como la nivelación de pensiones, es necesario alcanzar un crecimiento de al menos 3%.
El decano sostuvo que, de no cumplirse esta condición, la economía podría enfrentar riesgos. “Subir los sueldos sin respaldo en el PBI puede llevar a una crisis fiscal”, manifestó. En ese sentido, insistió en que las autoridades deben gestionar políticas que impulsen el desarrollo económico aprovechando mejor los recursos naturales del país.
Justiniano subrayó que el financiamiento de mejores pensiones debe garantizarse con una planificación estructural del presupuesto nacional y no con ajustes improvisados que pongan en riesgo la estabilidad de las cuentas fiscales.
En otro momento, el decano del Colegio de Profesores se refirió a la situación de los maestros del sector privado, quienes no cuentan con una jubilación garantizada por el Estado. Según explicó, estos docentes dependen de aportes a la Compensación por Tiempo de Servicios (CTS) y de los fondos acumulados en las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).
Justiniano expresó su preocupación por los retiros sucesivos autorizados en los últimos años, pues, a su entender, han dejado a muchos trabajadores sin un fondo adecuado para su jubilación. “Con los retiros, gran parte de los aportantes quedará prácticamente sin pensión”, advirtió.
El representante gremial también cuestionó la efectividad de Pensión 65, señalando que las transferencias otorgadas por este programa resultan insuficientes para asegurar una vida digna. “Son montos mínimos que no permiten vivir adecuadamente”, expresó.
Finalmente, pidió revisar el sistema de pensiones para que los aportes acumulados generen mayor rentabilidad y, de esta forma, se asegure un retiro digno a los maestros que han dedicado su vida al servicio de la educación.




