Steve Davis, mano derecha de Elon Musk, al mando de DOGE

La controversia rodea la figura de Elon Musk tras la divulgación de acusaciones, aún sin evidencia, sobre un presunto desembolso irregular de fondos federales. La administración pública se ve sacudida por las implicaciones de las acciones de Musk y su equipo, en un momento de creciente escrutinio sobre la eficiencia y transparencia del gasto gubernamental.

Según la investigación publicada por The New York Times, el magnate tecnológico Elon Musk, a través de su estrecho colaborador Steve Davis, habría iniciado una ofensiva para acceder a información sensible de la Seguridad Social tras acusar al gobierno federal de realizar pagos indebidos por valor de 100.000 millones de dólares a personas sin número de la Seguridad Social.

El reportaje detalla cómo, tan solo dos días después de las declaraciones de Musk, Steve Davis, un ingeniero de confianza y persona clave dentro del llamado “Departamento de Eficiencia Gubernamental” (DOGE) de Musk, presionó a la Administración de la Seguridad Social (SSA) para obtener acceso a sus bases de datos. Davis, al parecer, exigió que un joven ingeniero del DOGE pudiera inspeccionar directamente información confidencial de los ciudadanos estadounidenses.

Tiffany Flick, ex funcionaria de la SSA, describió la demanda de Davis como “sin precedentes” en una declaración jurada para una demanda presentada por empleados federales que buscan impedir el acceso a los datos. Flick relató que sintió la impaciencia creciente de Davis antes de que el ingeniero del DOGE fuera autorizado a investigar “el mito general de un supuesto fraude generalizado a la Seguridad Social”. La SSA, establecida en 1935 durante la administración de Franklin D. Roosevelt, es la agencia encargada de administrar los programas de jubilación, discapacidad y supervivencia de Estados Unidos.

Más allá de su incursión en la SSA, Davis ha estado implementando activamente la visión de Musk para reformar el gobierno estadounidense. Entre sus tareas se encuentran la preparación de recortes de costes durante la transición presidencial, la supresión de iniciativas de diversidad y la coordinación con legisladores. Asimismo, Davis ayudó a difundir un correo electrónico interno titulado “Una bifurcación en el camino” que instaba a los trabajadores gubernamentales a dimitir.

A pesar de que Amy Gleason es la administradora interina del DOGE, dos fuentes cercanas al proyecto aseguran que Davis ejerce un poder considerablemente mayor, llegando incluso a tomar decisiones sin informar a Gleason. Esta situación refleja el peso que Davis ha adquirido dentro de la estructura de poder de Musk, consolidándose como el líder operativo del DOGE.

La trayectoria de Davis está marcada por su lealtad incondicional a Musk. Durante más de dos décadas, el ingeniero ha acompañado al magnate en sus diversas empresas, incluyendo SpaceX y X (anteriormente Twitter). Según entrevistas realizadas a 22 amigos, antiguos compañeros y funcionarios gubernamentales, Davis está convencido de que Musk impulsará el progreso de la humanidad, una creencia que lo motiva a ejecutar la visión de su jefe con fervor.