Stanford: Grupo islámico renueva estatus de campus hostil

La prestigiosa Universidad de Stanford ha sido designada por segundo año consecutivo como “campus hostil” por el CAIR, obteniendo un preocupante 37% en su último informe.

El Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (CAIR) ha revalidado su polémica designación para la Universidad de Stanford, etiquetándola por segunda vez consecutiva como “campus hostil” en su informe 2025. La institución obtuvo un 37% de score, muy por debajo del promedio nacional de 37.667%. Este dictamen, revelado el 11 de febrero, genera un intenso debate a nivel global.

Según la investigación publicada por The Stanford Daily, este reporte 2025 del CAIR evaluó a 51 universidades en Estados Unidos, enfocándose en cómo gestionan las políticas administrativas, decisiones de liderazgo y acciones disciplinarias frente a la islamofobia. La designación subraya tensiones crecientes en los campus, exacerbadas por conflictos internacionales.

Stanford calificado con un crítico 37% por segundo año consecutivo

La designación de la Universidad de Stanford como “campus hostil” no es un hecho aislado, sino una reiteración crítica. El Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (CAIR), una organización con más de 30 años de trayectoria desde su fundación en 1994 y dedicada a la promoción de los derechos civiles de los musulmanes americanos, lanzó su “Reporte de Calificaciones de Campus Hostiles 2025” el pasado 11 de febrero. En este exhaustivo análisis, que evaluó a 51 universidades de todo el país, Stanford obtuvo una puntuación preocupante: un 37%. Este 37% la ubica en la categoría “hostil” (menos del 70%), mientras ninguna de las 51 evaluadas alcanzó “no hostil” (90% o más). El promedio nacional fue de 37.667%, reflejando una crisis generalizada en el sistema educativo superior estadounidense.

¿Qué criterios usó CAIR para declarar a Stanford “hostil”?

La metodología del CAIR para clasificar los campus es rigurosa, basándose en cuatro categorías principales: políticas administrativas, decisiones de liderazgo, acciones disciplinarias y declaraciones públicas. Se penalizó la ausencia de políticas claras contra la islamofobia y la respuesta inadecuada a reportes de acoso estudiantil. El informe se nutre también de la “Encuesta de Clima en el Campus 2024” del propio CAIR, que recabó experiencias de estudiantes musulmanes. Además, se citan incidentes de islamofobia y racismo que datan de 2023, exacerbados significativamente tras los eventos del 7 de octubre de 2023, que, según varios monitoreos, han disparado un aumento de al menos el 15% en incidentes de odio contra musulmanes en campus a nivel nacional. La debilidad en las protecciones a la libertad de expresión también fue un factor clave de deducción.

La polémica respuesta de Stanford a las protestas estudiantiles

Un punto de inflexión crítico fue la gestión de Stanford ante las protestas en 2024. El informe condena las detenciones, la presentación de cargos y las suspensiones de más de 10 estudiantes que se atrincheraron en la oficina del presidente de la universidad durante varias horas, un evento que resuena con patrones observados en otros campus de EE. UU. donde la disidencia pro-Palestina ha sido reprimida.

¿Cómo justifica Stanford sus políticas de libertad de expresión?

La Universidad de Stanford, a través de su portavoz Angie Davis, ha defendido su postura, afirmando que la libertad de expresión es “fundamental para su misión de educación e investigación” y está “protegida legalmente bajo la ley de California”, un derecho constitucionalmente garantizado por la 1ra Enmienda de EE. UU. Davis también enfatizó que las reglas de tiempo, lugar y forma son neutrales en cuanto al punto de vista y buscan prevenir interrupciones, según las interpretaciones de la Corte Suprema. La universidad permite el uso de varios espacios, como White Plaza (sin permiso) y Meyer Green, Manzanita Field, y Panama Street Clearing (con registro previo), pero prohíbe acampadas nocturnas y perturbaciones. Sin embargo, Jeffrey Wang, representante legal de la oficina de CAIR en el Área de la Bahía de San Francisco, señaló en una conferencia de prensa en 2025 que estas pautas de libre expresión podrían “limitar aún más el discurso en torno a Palestina y el activismo estudiantil”, en medio de cientos de incidentes reportados en campus. Con más de $36 mil millones en su dotación, la capacidad de Stanford para abordar estas tensiones es significativa, añadiendo más cuestionamientos a la designación.

El “efecto paralizador” en el activismo estudiantil: testimonio y cifras

Las voces estudiantiles refuerzan la perspectiva del CAIR. Iman Deriche, miembro de Students for Justice in Palestine y quien trabajó para el CAIR el verano pasado durante 6 meses, no se mostró sorprendida por la designación. Ella describe una “frecuente supervisión administrativa” en su organización, desde logos hasta coordinación de eventos. En una declaración de febrero de 2025, el CAIR afirmó que las acciones de Stanford generaron un “efecto paralizador” en el activismo del campus, creando un ambiente de temor para los 500+ estudiantes que abogan por Palestina. Deriche también relató que su grupo enfrentó obstáculos al coordinar eventos, como una vigilia celebrada el 7 de octubre para honrar las vidas perdidas en Palestina, proceso que tardó 3 semanas en ser aprobado.

Un momento decisivo para el debate en los campus universitarios de EE. UU.

La renovada designación de Stanford no es solo un reproche aislado, sino que la sitúa en el epicentro de un debate nacional mucho más amplio que afecta a más de 100 universidades en EE. UU., con discusiones legislativas activas en al menos 15 estados. Este debate aborda libertad de expresión, regulación de protestas y trato a estudiantes musulmanes y pro-Palestina, en un contexto de intensa polarización.

¿Impactará esta etiqueta de “hostil” el futuro de Stanford y otras universidades?

Para el CAIR, esta calificación, tras casi 3 años de monitoreo, exige cambios urgentes en políticas internas. Para Stanford, el desafío es conciliar libertad de expresión y continuidad operativa. ¿Forzarán estas designaciones ajustes significativos o exacerbarán las disputas? El impacto en reputación, donaciones y miles de estudiantes es innegable. La comunidad académica y el público observarán de cerca cómo se reinterpretan los límites entre seguridad, protesta y libertad en campus de EE. UU.

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