Por Dr. Jorge Luis Carrillo
La vida en el amor no tiene ojos ni palabras
gastadas, en su recorrer da golpes que
marcan, que agitan tus pasos, que calan
adentro de ese ser cegado por esperanzas
cargadas, en busca de un presente y quizás de
un mañana, que dejan heridas abiertas sin
llanto, que cuentan sin voz lo que duele el
alma, aún en las sonrisas aprendidas
sangran.
Un fuerte remezón para despertar de este
sólido témpano de hielo en que me he metido,
qué sedimento sueños sin tu compañía
añorada, que desespera y vive por un sonido
de amor en el silencio metido de unas
palabras, con esta piel curtida en días vacíos,
en amaneceres perdidos, sin sentido,
de un contigo y sin ti, donde el golpe del otoño,
como el ayer como el hoy… me da cuenta, sin
opción a réplica, que los años marcan en
pieles sin sol ni aventuras en el vaivén de una
melodía inventada de un querer ser y terminar
en un no tener nada. De una sociedad envenenada
de temores y de nubes aún cristalinas,
no hacen más que encender el fuego
de un triste ocaso de mí ser embravecido,
de esta soledad amarga y dura … En este verano con sol
que ciega el alma y los sentidos,
pero no logra secar el agua turbia
que cubren mis ojos, que forman surcos gruesos
en este dolor que parte mi corazón
y, aun así, no lo veas, como un río sin sendero,
a veces seco, a veces tierno, que vive en momentos
del sonido del mar que agita el camino de mis pensamientos
y aunque solo levanté mis ojos con la ilusión
de ver tu sombra, la realidad la torna
en necedad de mis recuerdos, y no estás aquí…
!Nunca estuviste! No hay nadie, nadie en la complejidad
de este ondulante pensar que agoniza
que encarna y rasga la piel… y ¿Qué hay de mí?…
¿Qué hay de mi interior? De mis atardeceres que llevan
primaveras con emociones guardadas
y aún no vividas, que ama y se entristece
con un mil y un sin nadie que me rodea,
que desespera como un niño de ese no tener nada
dentro de la abundancia de la imaginación de una
felicidad inventada, de mi inmenso amor
que recorre mi ser donde no hay tiempo
para resistirse a sentir y vivir…
donde no hay más que vivir con solo
lo que esa luz tenue del amor ¡pequeñita!,
alimenta mis sueños en esta melancolía de noches,
a ese sentimiento que se agita por salir y con
resignación del día a día, llora y bloquea
la mínima esperanza de esa cruel e imaginaria
y hasta dañina soledad de un hombre
que quiere ser amado y dar ese amor formado,
de ese amor guardado, que te reclama,
que te necesita en sus días, en sus noches,
en sus despertares, que da brillo a mis ojos,
que emocionan mi alma y agitan mis pensamientos
para creer, en vacíos reales del alma,
que llegan a los tuyos, aunque no existas hoy ni mañana,
pero estarás… y aunque aquí el mar siga
en el silencio de este atardecer de un
Cancún colorido y no vivido, ensombrecido,
susurrándome al oído… ¡No serás tú!,
aunque vendrás entre la brisa en un mañana
para darme la sonrisa que llene mi alma,
cómo llegan hoy a la orilla las aguas del mar…



