La inversión en el sector hidrocarburos peruano, particularmente en la explotación de gas natural, continúa siendo un tema central en la agenda económica del país. La reciente emisión de bonos por parte de Hunt Oil Company Perú refleja un renovado interés en el desarrollo y expansión de proyectos gasíferos, especialmente en la zona de Camisea, crucial para el suministro energético nacional y la exportación. La compañía, con una trayectoria de 25 años en el Perú, busca consolidar su posición en el mercado y asegurar el abastecimiento a largo plazo. A esto se suma el debate sobre la seguridad energética del país y la diversificación de la matriz energética.
Según la investigación publicada por El Comercio, Hunt Oil Company Perú, a través de su CEO Martín Grisolle, ha manifestado su intención de explorar nuevas áreas cercanas a Camisea para la extracción de gas natural, consolidando así su apuesta por el mercado peruano y su compromiso con el Consorcio Camisea.
Grisolle detalla que Hunt Oil participa activamente en los lotes 88 y 56, pilares del Consorcio Camisea, junto a socios estratégicos como Pluspetrol, Repsol y otros. Además, la empresa tiene una participación significativa en Peru LNG, la planta de licuefacción que permite la exportación de gas natural. La inversión total de Hunt Oil en el Perú asciende a más de US$3.000 millones, incluyendo montos considerables destinados a la exploración, producción y transporte del gas natural. En el Lote 76, ubicado en Madre de Dios, se invirtieron más de US$200 millones, aunque el resultado fue un pozo seco, lo que demuestra los riesgos inherentes a la exploración.
La reciente emisión de bonos, por un valor de US$630 millones, tiene como objetivo principal reperfilar la deuda de la compañía y extender sus obligaciones financieras hasta el año 2038, prácticamente hasta el vencimiento del contrato de Camisea en 2040. Una parte de estos fondos se destinará a financiar proyectos de compresión de gas, una técnica esencial para mantener la capacidad de entrega de los reservorios a medida que maduran y pierden presión natural. Este tipo de inversión resulta crucial para cumplir con los contratos de largo plazo que el Consorcio Camisea tiene con generadores eléctricos, distribuidores de gas y clientes industriales, tales como Cálidda en Lima y Contugas en Ica.
En cuanto a la exploración, Hunt Oil está evaluando tanto áreas dentro de los lotes existentes como la posibilidad de solicitar nuevas concesiones cercanas a Camisea. Grisolle destaca que los posibles descubrimientos en estas áreas serían comercialmente atractivos debido a la infraestructura ya instalada, lo que reduce significativamente los costos de desarrollo y transporte. La cercanía a los lotes 57 (CNPC/Repsol) y 58 (CNPC), donde se han realizado importantes descubrimientos, sugiere un alto potencial en la zona. Además, Hunt Oil no descarta la posibilidad de explorar otras oportunidades en el país, como la Cuenca Talara, aunque por el momento no existen proyectos concretos en esas áreas.
Respecto a Peru LNG, el contrato de exportación de gas del lote 56 vence formalmente en 2028, pero podría extenderse hasta 2029 o 2030. Hunt Oil está evaluando la posibilidad de prolongar aún más este contrato, dada la creciente demanda de gas natural en mercados internacionales. En los últimos años, la mayoría de los envíos de Peru LNG se han concentrado en Europa y Asia, con Corea del Sur como principal destino en el presente año. Contrario a la percepción generalizada, los envíos a México han sido mínimos en la última década. Es importante resaltar la reciente incorporación de MidOcean Energy, un fondo de inversión respaldado por Saudi Aramco, como socio de Peru LNG, lo que refleja el interés de grandes actores internacionales en el sector gasífero peruano. La nueva estructura accionaria de Peru LNG es la siguiente: Hunt Oil (35%), MidOcean (35%), Shell (20%) y Marubeni (10%).




