Por Jimmy Ocaña Reyes
La agricultura es una actividad fundamental para la subsistencia humana, pero también puede tener un impacto significativo en el medio ambiente. Un equipo de investigadores peruanos ha realizado un estudio comparativo sobre las prácticas de labranza y encalado, y sus efectos en las propiedades del suelo y la producción de maíz forrajero.
La labranza tradicional, que implica el arado y la remoción del suelo, ha sido identificada como uno de los principales factores de degradación del suelo. Por otro lado, la agricultura de conservación, que evita la quema de residuos de cultivos y minimiza la perturbación mecánica del suelo, se presenta como una alternativa más amigable con el medio ambiente.

El estudio, realizado en la Estación Experimental Agraria Pucallpa del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), comparó dos sistemas de labranza: la agricultura de conservación y la agricultura tradicional. Además, evaluó el efecto del encalado con dolomita y cal en un suelo ácido.
Los resultados mostraron que la agricultura de conservación emitió menos dióxido de carbono (CO2) del suelo y presentó un mayor contenido de humedad en el suelo y una mayor población de lombrices de tierra en comparación con la agricultura tradicional. Sin embargo, la agricultura tradicional mostró una conductividad hidráulica y una densidad aparente más adecuadas, con un índice de área foliar mayor, y un rendimiento de forraje ligeramente mayor, con mayores concentraciones foliares de fósforo, calcio y magnesio.
Por otro lado, el encalado con cal disminuyó de manera más eficiente el contenido de aluminio en el suelo y aumentó notablemente el rendimiento de forraje en comparación con la dolomita. Además, la cal mejoró las propiedades químicas del suelo, como el aumento del pH y el contenido de cationes.
Según los investigadores, las prácticas de agricultura de conservación podrían reducir las emisiones de CO2 del suelo y mejorar algunas propiedades del suelo, con un rendimiento de forraje ligeramente menor que en la agricultura tradicional. Además, el encalado con cal mejoró más rápidamente el suelo ácido, generando mayores rendimientos de forraje.

El estudio destaca la importancia de adoptar prácticas agrícolas sostenibles que protejan el suelo y el medio ambiente, al tiempo que mantienen una producción adecuada. Los investigadores recomiendan realizar más investigaciones sobre el impacto a largo plazo de estas prácticas en diferentes cultivos y condiciones de suelo.
En resumen, este estudio brinda información valiosa sobre las prácticas de labranza y encalado, y su impacto en las propiedades del suelo y la producción de maíz forrajero. Los resultados pueden ser útiles para los agricultores y los encargados de formular políticas agrícolas, con el fin de promover prácticas más sostenibles y amigables con el medio ambiente.




