Sistema cerrado en fútbol de Huánuco favorece reelección de dirigentes sin renovación ni transparencia

Por Alejandro Rojas Celadita
Según diversos actores del ámbito deportivo regional, el proceso electoral en la Liga Departamental de Fútbol de Huánuco viene operando bajo una estructura que favorece la reelección del actual presidente Luís Alva Ochoa, limitando la participación de nuevos liderazgos y perpetuando una gestión cuestionada. De acuerdo con estas fuentes, el reglamento electoral vigente funciona como una barrera diseñada para proteger intereses particulares y consolidar el control de dirigentes históricos en el sistema futbolístico nacional.
La normativa exige haber ocupado cargos directivos durante tres de los últimos siete años, un requisito que, según observaciones realizadas por promotores deportivos y exdirigentes, excluye a numerosos gestores con experiencia fuera del sistema formal. Este mecanismo ha sido empleado recientemente para observar candidaturas independientes, como la de un promotor deportivo en Huácar, quien fue vetado sin una justificación clara y cuya postura política no coincide con la de Alva Ochoa.
Fuentes locales que han pedido el anonimato por temor a represalias afirman que esta exclusión selectiva responde a un “control político del fútbol” y señalan que “el sistema está diseñado para mantener en el poder a dirigentes sin rendición de cuentas y sin conexión con la realidad del fútbol de base”.
Según testimonios recabados, el diseño de los comités electorales permite que los presidentes de ligas coloquen a personas de su confianza, cerrando la posibilidad de supervisión imparcial y favoreciendo candidaturas continuistas. Estas prácticas, señalan los entrevistados, no solo obstaculizan la renovación sino que limitan también el desarrollo deportivo, pues los recursos y apoyos técnicos no se distribuyen equitativamente, afectando a clubes que no respaldan al liderazgo vigente.
A esto se suma que el reglamento actual excluye a clubes que han estado temporalmente inactivos o con trámites administrativos pendientes, lo que reduce aún más la base electoral y mantiene el control en manos de un grupo reducido.
Exdirigentes y promotores han planteado una serie de reformas urgentes, entre ellas: eliminar requisitos restrictivos, garantizar la independencia de los comités electorales mediante supervisión externa, y aplicar auditorías a los procesos y finanzas de las ligas. A su juicio, sin una transformación profunda del sistema, el fútbol regional seguirá siendo utilizado como plataforma política por quienes buscan beneficios personales más que el progreso del deporte.
Mientras Luís Alva Ochoa busca extender su permanencia hasta 2029, el descontento entre clubes y actores del fútbol huanuqueño crece, señalando que esta maquinaria electoral impide la regeneración de liderazgos y condena al fútbol local a la estancada mediocridad.