La actividad sísmica es una constante en el territorio peruano, ubicado en una zona de alta convergencia de placas tectónicas conocida como el Cinturón de Fuego del Pacífico. Esta ubicación geográfica convierte al Perú en un país altamente susceptible a temblores, sismos e incluso terremotos de gran magnitud, representando un desafío constante para la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos. La preparación y la información precisa son, por lo tanto, herramientas cruciales para mitigar los riesgos asociados a estos fenómenos naturales.
Según la investigación publicada por El Comercio, el Instituto Geofísico del Perú (IGP) y el Centro Sismológico Nacional (CENSIS) monitorean continuamente la actividad sísmica en todo el país, proporcionando información vital para la población y las autoridades. Estos reportes, generados a partir de datos recopilados por la Red Sísmica Nacional, permiten conocer la magnitud, profundidad y ubicación de los sismos, información esencial para evaluar el potencial impacto y activar los protocolos de respuesta necesarios.
El reporte del IGP/CENSIS/RS 2025-0317, por ejemplo, detalla un sismo ocurrido el 9 de mayo de 2025 a las 10:50:04 hora local. Este evento sísmico tuvo una magnitud de 4.0 y una profundidad de 164 kilómetros, localizándose a 26 kilómetros al noreste de Pucallpa, en la región de Ucayali. Un evento de estas características, aunque de magnitud moderada, subraya la importancia de la vigilancia sísmica incluso en zonas alejadas de la costa.
Otro reporte, el IGP/CENSIS/RS 2025-0314, indica un sismo de magnitud 3.8 ocurrido el 7 de mayo de 2025 a las 09:44:57. Este sismo tuvo una profundidad de 56 kilómetros y su epicentro se ubicó a 14 kilómetros al oeste de la Provincia Constitucional del Callao, en la región de Lima. La intensidad de este sismo se sintió con grado III en el Callao, lo que destaca la importancia de la preparación ante sismos incluso de baja magnitud en zonas densamente pobladas.
La acumulación de energía sísmica en el sur del país, señalada por el IGP, genera preocupación y exige una mayor atención a las medidas de prevención. Ante este escenario, instituciones como el INDECI (Instituto Nacional de Defensa Civil) han intensificado sus llamados a la población para que se mantenga informada y preparada para enfrentar un posible sismo de gran magnitud. Esta preparación incluye la elaboración de planes familiares de emergencia y la implementación de medidas preventivas en el hogar y el trabajo.
El INDECI enfatiza la importancia de contar con una mochila de emergencia que contenga elementos esenciales como alimentos no perecibles, agua, ropa de abrigo, artículos de higiene personal, medicinas y una radio a pilas. Además, la institución promueve la participación en simulacros de sismo a nivel nacional, buscando fortalecer la cultura de prevención y mejorar la capacidad de respuesta ante este tipo de desastres naturales. Estos simulacros, realizados periódicamente, permiten a la población practicar los protocolos de evacuación y familiarizarse con las medidas de seguridad a seguir en caso de un sismo real.




