La actividad sísmica en Perú es una constante, dada su ubicación privilegiada, aunque a veces inquietante, en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico. Esta zona, conocida por su alta concentración de volcanes y frecuentes movimientos telúricos, demanda una vigilancia constante y preparación por parte de la población. Los sismos reportados en los últimos días, según información oficial, ponen de manifiesto la importancia de estar alertas y preparados ante la posibilidad de un evento de mayor magnitud. Es crucial recordar que Perú se encuentra en una zona de convergencia de placas tectónicas, lo que incrementa la probabilidad de estos fenómenos naturales.
Según la investigación publicada por El Comercio, la situación sísmica en Perú requiere atención constante y medidas de prevención efectivas.
El Instituto Geofísico del Perú (IGP), a través de su Centro Sismológico Nacional (CENSIS), ha estado monitoreando la actividad sísmica reciente, proporcionando información crucial para la población. El último reporte, con código IGP/CENSIS/RS 2025-0361, registró un sismo de magnitud 5.4 a las 09:34:15 del 28 de mayo de 2025. El epicentro se localizó a 82 km al NO de Marcona, en la región de Nazca, Ica, con una profundidad de 43 km. La intensidad percibida en Marcona fue de III-IV, lo que implica un movimiento leve a moderado que pudo ser sentido por muchas personas.
Además de este evento, se registraron otros sismos en días anteriores, específicamente el 27 de mayo de 2025. Dos sismos de magnitud 5.5 se produjeron a las 20:57:41, con epicentros a 75 km al NO de Marcona y profundidades de 45 km. La intensidad en Marcona fue de IV. También se registró un temblor de magnitud 4.0 a las 20:40:48, con características similares en cuanto a ubicación y profundidad. Estos sismos, aunque de menor magnitud, contribuyen a la liberación de energía acumulada en la zona, pero también sirven como recordatorio de la necesidad de estar preparados.
La Red Sísmica Nacional, que opera bajo la supervisión del IGP y el CENSIS, juega un papel fundamental en la detección y análisis de estos eventos. Esta red está equipada con sensores de velocidad, aceleración y desplazamiento distribuidos estratégicamente en todo el país, permitiendo una cobertura exhaustiva del territorio nacional. La información recopilada por estos sensores es crucial para determinar la magnitud, ubicación y profundidad de los sismos, así como para evaluar el potencial impacto en las comunidades locales.
Dada la alta sismicidad del país, las autoridades, como el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), insisten en la importancia de la prevención y la preparación ante desastres naturales. Se han realizado simulacros a nivel nacional para promover una cultura de prevención y concienciar a la población sobre las medidas que deben tomarse en caso de un sismo de gran magnitud. Estos simulacros buscan familiarizar a la población con los protocolos de evacuación y seguridad, así como fomentar la preparación de planes familiares de emergencia.
El INDECI recomienda que cada familia prepare una mochila de emergencia con artículos esenciales como alimentos no perecibles, agua, ropa de abrigo, botiquín de primeros auxilios, linterna, radio a pilas y documentos personales. Además, es fundamental identificar zonas seguras dentro y fuera del hogar, así como establecer un punto de encuentro familiar en caso de evacuación. La preparación y la información son las mejores herramientas para mitigar los riesgos asociados a los sismos y proteger la vida de las personas.




