Sindicalismo en la Construcción Civil

La situación de los sindicatos de construcción civil en Huánuco ha escalado a niveles de violencia alarmantes, evidenciando un conflicto interno que pone en riesgo no solo la vida de sus dirigentes, sino también la integridad de la organización misma. Freddy Malpartida, líder de uno de los grupos sindicales, advierte sobre una creciente división entre los trabajadores del sector. Este enfrentamiento se basa, según Malpartida, en la ambición de ciertos grupos por monopolizar las obras estatales de construcción, a costa de la unidad sindical y la seguridad de sus miembros.

Uno de los casos más graves en esta disputa fue el reciente atentado contra “Jotwing Criollo”, conocido dirigente sindical, a quien le dispararon en la vía pública. Su colega, el dirigente Freddy Malpartida, denunció que su local fuera incendiado en plena madrugada. Ante estos hechos, Criollo ha entregado pruebas a la policía y al Ministerio Público, en un intento de buscar protección ante la creciente inseguridad que afecta a los dirigentes del sector. “Esto ya no es solo una competencia, es una guerra abierta”, denunció Criollo. Pese a la gravedad de las agresiones, afirma que la respuesta policial ha sido insuficiente.

Este conflicto, como señala el dirigente, no es nuevo en el ámbito sindical, pero la escalada actual es preocupante y violenta. Malpartida acusa directamente a Horacio Cotrina, un veterano líder sindical que lleva décadas al frente de la organización, de incentivar las divisiones internas. Aunque Cotrina es reconocido por su aporte en la construcción de la sede sindical ubicada en el jirón Aguilar, Criollo sostiene que, en los últimos años, el entorno del líder habría buscado controlar exclusivamente los contratos de construcción estatales en Huánuco y otras provincias, lo que estaría incentivando el clima de intimidación y violencia en el gremio.

La violencia en el sindicalismo de construcción civil evidencia un vacío de regulación y falta de compromiso por parte de las autoridades regionales. En este contexto, se plantea como solución urgente un llamado al diálogo entre las distintas facciones. Este proceso permitiría repartir equitativamente los contratos de obras estatales y devolver la paz a un gremio indispensable para el desarrollo de la región. La intervención de las autoridades y el Ministerio de Trabajo es vital para prevenir la pérdida de vidas y construir un ambiente seguro para todos los trabajadores.