Sin carreteras no habrá progreso para Huánuco

La reciente inauguración del megaproyecto del puerto de Chancay representa una oportunidad sin precedentes para el comercio y desarrollo económico del país. Sin embargo, esta obra de gran envergadura será prácticamente inalcanzable para los productores y pobladores de Huánuco, Pasco y Ucayali si no se concreta una solución largamente anhelada: la construcción de las carreteras alternas que conectan a Huánuco con la costa.

Vías como Huánuco, Ambo, Yanahuanca, Cerro de Pasco y Huayllay, prometida durante décadas, permitiría acceso directo al puerto de Chancay. Según el gerente económico de la Cámara de Comercio e Industrias de Huánuco, Vladimir Santiago, la carretera no solo es urgente, sino crucial para transformar la economía regional. Santiago subraya que esta infraestructura reduciría significativamente los costos y tiempos de transporte, facilitando la comercialización de los productos agrícolas, ganaderos y mineros que la región produce en abundancia y con calidad.

Huánuco, con su vasta producción de frutas, verduras y ganado, tiene un potencial agrícola que podría conquistar mercados internacionales, particularmente el chino. Sin embargo, sin una vía de comunicación eficiente hacia la costa, estas oportunidades seguirán siendo inalcanzables para los campesinos, quienes enfrentan altos costos de transporte y pérdidas económicas derivadas de la limitada accesibilidad. Como advierte Santiago, la construcción de esta carretera tendría un impacto multiplicador: mejoraría la economía local, fortalecería la infraestructura urbana y rural, y permitiría una mejora tangible en los sectores de educación y salud.

El megaproyecto de Chancay no debe convertirse en un beneficio exclusivo de las regiones costeñas. Su verdadero impacto dependerá de la capacidad de los gobiernos regionales y municipales de Huánuco y Pasco para sumar esfuerzos y priorizar esta obra vial estratégica. La construcción de una carretera asfaltada y de doble vía podría transformar la realidad de miles de campesinos y pequeños empresarios que anhelan ver sus productos en los mercados globales.

Vladimir Santiago plantea un reto claro: es responsabilidad de las autoridades locales y regionales liderar el esfuerzo, sin excusas ni demoras. Además, se requiere la participación activa de la sociedad civil, universidades y sectores educativos para generar conciencia sobre la importancia de esta obra. A través de la Cámara de Comercio y el respaldo ciudadano, es posible ejercer la presión necesaria para que esta carretera deje de ser una promesa postergada.

En un contexto donde la corrupción y la falta de visión han retrasado el desarrollo de obras esenciales, este proyecto representa una prueba de compromiso para las autoridades.