En un evento nacional de prevención, simulacro en Amarilis expone vulnerabilidades en infraestructura y servicios básicos
En el contexto de la Jornada Nacional de Prevención de Desastres, el distrito de Amarilis, en Huánuco, fue escenario del tercer simulacro nacional multipeligro de 2024. A las 8:00 p.m. del día de ayer, el centro poblado de Llicua en Amarilis simuló un sismo de magnitud 7.5 en la escala de Richter, buscando medir la capacidad de respuesta de las autoridades y la población ante un evento sísmico de gran escala.
El alcalde de Amarilis, Roger Hidalgo, encabezó la actividad en su rol de jefe de la plataforma distrital de Defensa Civil, acompañado por brigadistas, efectivos policiales y personal de seguridad ciudadana. Las autoridades coordinaron la atención de heridos, la localización de personas atrapadas, y la asistencia a afectados. Según el simulacro, el sismo habría tenido su epicentro en el distrito vecino de Chinchao, generando deslizamientos, incendios y el colapso de diversas infraestructuras, además de interrumpir la vida cotidiana en la zona.
Daños proyectados y vulnerabilidad
En el informe preliminar de daños, Hidalgo destacó el impacto potencial de un sismo de esta magnitud. Se calculó que el 70% de las conexiones de agua potable, el 60% del sistema de desagüe y el 80% de las redes de energía eléctrica quedarían inoperativos. Además, el simulacro arrojó una cifra alarmante de personas afectadas: se contabilizaron 250 damnificados, 380 personas afectadas, 10 víctimas mortales, 45 desaparecidos y 250 heridos, entre otros datos. Las viviendas se verían gravemente comprometidas, con 180 colapsadas y 120 declaradas inhabitables, reflejando la vulnerabilidad de las construcciones locales ante un sismo de alta intensidad.
Dato:
La infraestructura educativa y de salud tampoco quedaría exenta, con ocho instituciones educativas afectadas, seis centros comunales destruidos y cuatro centros de salud dañados. Estos datos evidencian la necesidad urgente de fortalecer las instalaciones clave y de generar protocolos de respuesta más eficaces para enfrentar futuros desastres.




