Presión
Según el reportaje de El País, con las cámaras de los redactores gráficos enfocadas, Diego Pablo Simeone intentaba transmitir una imagen de calma y confianza antes del inicio de la temporada, en un contexto marcado por la exigencia de resultados. El entrenador argentino afirmó sentirse “feliz” en el club, con plena conciencia de los desafíos que conlleva su posición.
El Atlético de Madrid ha realizado una fuerte inversión en fichajes durante los dos últimos periodos de transferencias, ascendiendo a 355 millones de euros. Este desembolso se suma a la decepción generada por la falta de títulos en la pasada campaña y la temprana eliminación en el Mundial de Clubes, lo que ha intensificado la necesidad de “resultados inmediatos”. Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del club, expresó públicamente las ambiciones de la entidad en un comunicado difundido el 1 de agosto, donde afirmaba que se está construyendo “una plantilla para soñar en grande”. Internamente, la directiva ha establecido como objetivo mínimo “la clasificación entre los tres primeros” en La Liga. El club aspira a asegurar un cupo en la Champions League para la próxima temporada, consolidando su posición entre los grandes del fútbol español.
Gil Marín también aludió al rendimiento del equipo en la recta final de la temporada anterior, señalando el partido contra el Getafe previo al choque de Champions League contra el Real Madrid como un punto de inflexión negativo. En sus palabras, el equipo terminó mal por “tener la cabeza en otro partido”. Simeone parece haber respondido a estas declaraciones con una autocrítica constructiva, reconociendo que el club ha superado al equipo en su crecimiento y que es necesario dar un paso adelante para alcanzar el nivel de la institución. El técnico se exige a sí mismo y a sus jugadores un mayor compromiso y rendimiento para satisfacer las expectativas generadas. Los fichajes realizados buscan precisamente “cerrar esa brecha” entre el potencial del club y el rendimiento del equipo.




