Una creciente epidemia de sarampión en el oeste de Texas ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias, quienes temen que la promoción de remedios no probados y el retraso en la búsqueda de atención médica estén exacerbando la crisis. El resurgimiento de esta enfermedad, prevenible mediante vacunación, subraya la persistente desconfianza hacia la medicina convencional alimentada por figuras públicas y la desinformación en línea.
Según la investigación publicada por The New York Times, funcionarios de salud pública están particularmente preocupados por la influencia de figuras como Robert F. Kennedy Jr., y el secretario de Salud, en la promoción de alternativas no científicas para el tratamiento del sarampión, lo que provoca que los residentes pospongan las visitas al médico hasta que la enfermedad se agrava.
Los hospitales y funcionarios han emitido advertencias esta semana, detallando los síntomas del sarampión que requieren atención médica inmediata y enfatizando la importancia del tratamiento oportuno. Katherine Wells, directora de salud pública en Lubbock, Texas, donde muchos de los niños más gravemente enfermos de este brote han sido hospitalizados, expresó su preocupación por el uso de “medicamentos alternativos” que retrasan la atención adecuada. Wells señaló que algunos niños gravemente enfermos habían recibido remedios alternativos como aceite de hígado de bacalao, en lugar de buscar atención médica convencional.
El brote se ha extendido a casi 260 personas en Texas. Hasta el momento, 34 pacientes han sido hospitalizados y, lamentablemente, un niño ha fallecido. En condados vecinos de Nuevo México, el virus ha enfermado a 35 personas y hospitalizado a dos. Dos casos en Oklahoma también han sido vinculados a este brote. Este incremento se produce en un contexto de disminución de las tasas de vacunación en algunas comunidades, lo que deja a la población más vulnerable a enfermedades infecciosas.
Las autoridades sanitarias de Texas creen que el número real de casos es significativamente mayor que el reportado. A nivel nacional, se han registrado 301 casos de sarampión en Estados Unidos este año, la cifra más alta desde 2019, según informó el viernes los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que puede causar complicaciones graves, especialmente en niños pequeños y personas con sistemas inmunológicos debilitados.
Este brote pone de relieve la importancia de la vacunación para prevenir la propagación del sarampión y otras enfermedades infecciosas. También subraya la necesidad de combatir la desinformación y promover la confianza en la ciencia y la medicina basada en la evidencia. La rápida respuesta de las autoridades sanitarias, mediante la emisión de alertas y la concienciación pública, es crucial para contener el brote y proteger a la población más vulnerable. La colaboración entre las autoridades sanitarias, los profesionales médicos y la comunidad es esencial para superar este desafío de salud pública.



