En las zonas altas de la provincia de Pachitea crece un fruto que, aunque poco difundido fuera del ámbito rural, forma parte de la memoria colectiva y la alimentación tradicional de muchas familias huanuqueñas. Se trata del shillanco, conocido localmente como una variedad de mora silvestre que brota de manera natural en campos y laderas sin necesidad de cultivos tecnificados.
En distritos y caseríos como Coñayca, Panao y otras localidades de Pachitea, el shillanco ha acompañado generaciones. Los pobladores lo describen como una “runa fruta”, es decir, un fruto que nace de la tierra sin intervención química, creciendo de forma espontánea en entornos agrícolas y silvestres.
De sabor dulce con un matiz ligeramente ácido, este fruto es consumido fresco y también utilizado en preparaciones caseras. Para muchas familias de la zona, representa no solo una fuente complementaria de alimento, sino también un símbolo de conexión con la naturaleza.
Alimento nativo
El shillanco es identificado por los pobladores como una variedad de mora silvestre adaptada al clima y a las condiciones geográficas de la región. Su crecimiento natural en zonas altas de Huánuco lo convierte en un componente importante de la biodiversidad local.
En Pachitea y alrededores, su recolección forma parte de prácticas tradicionales que se mantienen vivas en comunidades rurales. A diferencia de cultivos comerciales, el shillanco no requiere procesos industriales ni aplicación de agroquímicos para su desarrollo, lo que refuerza su valor como fruto orgánico y silvestre.
Especialistas en biodiversidad suelen destacar la importancia de preservar especies nativas por su aporte nutricional y su potencial económico sostenible. Aunque el shillanco no cuenta con una cadena de comercialización amplia, es apreciado en mercados locales y en el consumo familiar.
En la memoria colectiva huanuqueña, este fruto se menciona junto a otros productos tradicionales como el nishpico, la guayaba y el capulí, todos vinculados a la identidad agrícola regional.
Identidad y tradición
Más allá de su sabor, el shillanco representa un elemento cultural que conecta a las nuevas generaciones con la vida rural y las prácticas heredadas. Para muchos adultos mayores, su recolección evoca recuerdos de infancia y jornadas en el campo.
La revalorización de frutos nativos como el shillanco cobra relevancia en un contexto donde la producción industrial y el consumo masivo tienden a desplazar productos tradicionales. Promover su reconocimiento contribuye a fortalecer la identidad local y el respeto por los recursos naturales propios.
Diversas iniciativas académicas y comunitarias en el país han señalado la necesidad de rescatar y documentar frutos autóctonos como parte del patrimonio alimentario. En ese sentido, el shillanco no solo es una mora silvestre, sino también un símbolo de la riqueza natural de Huánuco.




