Un grave incidente casi empaña el encuentro entre Alianza UDH y Santos FC, cuando los servicios higiénicos del estadio Heraclio Tapia colapsaron debido al uso masivo por parte del público. Mientras los equipos calentaban en el campo, el camarín de Santos FC comenzó a inundarse con aguas servidas, provocando la indignación de sus jugadores, quienes acusaron que era un intento de perjudicarlos y amenazaron con no jugar y elevar una queja a la Liga 2.
La situación se agravó cuando las aguas residuales no solo inundaron el camarín, sino que también cubrieron el túnel de acceso al campo. El nivel del agua subió hasta las rodillas y el fuerte mal olor se propagó rápidamente por todo el lugar, creando un ambiente caótico.
El personal del estadio, sorprendido por la emergencia, no contaba con los recursos necesarios para drenar el agua, ya que la infraestructura carece de desagües adecuados. Finalmente, trabajadores del club tuvieron que improvisar con baldes y recipientes para evacuar las aguas hacia los desagües externos en la calle, lo que tomó un considerable esfuerzo.
Se descubrió que el problema se originó por la sobrecarga en las tuberías debido a la masiva asistencia del público, lo que provocó el colapso de los baños, ubicados junto al camarín visitante. Esto resultó en el rebalse de las aguas residuales, que se filtraron hacia los pasillos del estadio. Ante el riesgo de que la situación empeorara, los baños fueron clausurados, dejando en evidencia las carencias estructurales del recinto.




