Manaos, la mayor ciudad de la Amazonía brasileña, vive su segunda sequía severa consecutiva, reflejada en la rápida disminución del caudal del río Negro. Este miércoles, el nivel del río se situó en 15,5 metros, 3,8 metros menos que el año anterior. De continuar así, el río podría alcanzar un nuevo mínimo histórico en las próximas semanas.
Isaque Rodrigues, un vendedor local, ha tenido que adelantar el traslado de su casa flotante debido a la severidad de la sequía, que afecta gravemente a las comunidades que dependen del agua del río.
El Ayuntamiento de Manaos ha prohibido el baño en una playa turística y ha comenzado a distribuir agua embotellada en comunidades afectadas. Según el gobierno de Brasil, la cuenca amazónica enfrenta su peor sequía en 45 años, con incendios en aumento, en su mayoría provocados por el hombre. Hasta ahora, 96.000 kilómetros cuadrados de la Amazonía han sido devastados, lo que equivale al 2,3 % del ecosistema.




