Señora Salgado, renuncie

La presidenta del Congreso, Luz Salgado, con mucha energía y desafiando a sus demás colegas, ante las denuncias de las millonarias canastas navideñas y las compras de 980 computadoras sobrevaluadas, dijo si se demostraba algún acto de corrupción dentro de su gestión como presidenta del Congreso, ella iba a renunciar. A la fecha se han demostrado estas irregularidades, tanto en la compra de las computadoras, fuera del horario de oficina, a las 10.00 de la noche y desde un restaurante, como también en las canastas del Congreso que incluían paquetes de viajes para “sortear”. Parece ser que estos actos irregulares no son considerados como corrupción por la Sra. Salgado, ya que hasta la fecha no renuncia. Sin embargo, sacó al equipo de logística encabezado por Sergio Romero Loyola, pero demoró más de dos semanas en tomar dicha acción.
El señor Becerril está mudo, aparentemente se le apagó la voz con el pisco Portón, o el whisky etiqueta azul. No habla. ¿Dónde se ha metido? O estará en Trujillo, en el pueblo joven de Monserrate, dialogando con los empresarios de Coresol. El principio fujimorista es “por la razón o por la fuerza”, recordando a los búfalos apristas del 32 o del 63, a quienes nadie podía oponérseles, y ahora lo dijeron igual en su círculo de “mototaxi”, que son invencibles y que nadie se meta con ellos.
Ojalá ahora que el país necesita unidad, se sumen a un diálogo de verdad y no de pura propaganda política. Por su parte el presidente PPK debe de evitar exabruptos si lo que realmente busca es unión. Todos buscamos y necesitamos que mejore la economía, que los gobiernos regionales realicen obras, al igual que los municipios. Debemos entender que sin inversión, ningún país puede desarrollarse, así que por el bien de todos, las fuerzas políticas deben posponer sus intereses partidarios y alguna vez hacer algo positivo por este país.