Selección peruana de talla baja se ilusiona con el Mundial de Argentina

En un emotivo acto cargado de esperanzas, la selección peruana de talla baja fue oficialmente despedida en una ceremonia especial antes de partir hacia Argentina para competir en el primer Mundial de talla baja de la historia. La ceremonia fue coronada con la entrega de camisetas deportivas y un partido de exhibición que simbolizó el espíritu combativo del equipo.

El evento celebrado en la capital peruana no solo marcó el envío de los atletas a un desafío internacional, sino que también reflejó el compromiso del país con la inclusión y el respeto en el deporte. El equipo, tras prepararse intensamente tanto en lo físico como en lo técnico, se alista para dar inicio a la competencia que se celebrará del 6 al 12 de noviembre.

Dikel Cabello, defensor nacido en Pucallpa y pieza clave de la selección, compartió su entusiasmo y determinación. “Es un sueño cumplido”, afirmó Cabello, destacando la meta de alcanzar el primer puesto a pesar de los fuertes rivales, especialmente Brasil y Ecuador.

El torneo, que contará con la participación de 16 equipos, es una plataforma para derribar estereotipos y promover oportunidades para personas con acondroplasia, un trastorno del crecimiento que a menudo se malinterpreta y lleva a la subestimación de las capacidades de quienes lo tienen.

El director ejecutivo del Proyecto Especial Legado, Álvaro Castro, y Fabián Chira, presidente de la selección peruana de talla baja, resaltaron el avance significativo desde la asociación con programas cómicos hasta ser reconocidos como atletas de pleno derecho. La preparación recibida en infraestructuras de primer nivel refleja el apoyo institucional que han tenido.

La selección, creada en 2014, ha visto cómo el fútbol se convierte en un medio de inclusión social y superación. Con la revelación de los 12 jugadores convocados por el entrenador Fernando Luyo, se afianzan las esperanzas de un buen desempeño en el mundial, donde Perú competirá en el Grupo B.

El torneo tendrá como sede el estadio cubierto Malvinas Argentinas y promete ser un evento inclusivo y libre de costos para los espectadores, poniendo en valor el deporte como un terreno común para la superación y la unidad. La expectativa está puesta no solo en la competencia sino también en el potencial de acoger el próximo mundial, desafiando percepciones y celebrando la diversidad a través del deporte.