La exploración minera en Perú muestra señales de revitalización, con un incremento gradual en la inversión desde 2021. Este resurgimiento es crucial, considerando el papel vital del sector en la economía nacional, aportando significativamente al PBI y generando empleo. Además, el país cuenta con un enorme potencial geológico, particularmente en cobre y oro, dos metales esenciales para la transición energética global y el desarrollo tecnológico. La reciente publicación de una nueva cartera de proyectos de exploración por parte del Ministerio de Energía y Minas (Minem) ha generado expectativas positivas en la industria.
Según la investigación publicada por El Comercio, la inversión en exploración minera en Perú está experimentando una recuperación, aunque todavía existe un margen significativo para un crecimiento más robusto.
Walter Tejada, presidente de proEXPLO 2025, el congreso de exploración minera más importante de Sudamérica, destaca que el Minem ha anunciado una cartera de proyectos de exploración minera valorada en US$1.039 millones, lo que representa un aumento del 61% en comparación con la cartera del año anterior. Este incremento, según Tejada, es una señal alentadora de que la actividad exploratoria está repuntando, aunque subraya que la inversión actual de US$568 millones, si bien supone un 28% más que en 2023, aún está por debajo del potencial histórico del país.
A pesar de la recuperación, Perú ha perdido terreno frente a competidores como Chile y Argentina en la atracción de inversión para la exploración. Chile ha mantenido un liderazgo constante, mientras que Argentina ha ganado participación gracias a sus numerosos proyectos en etapas de exploración y perforación. Tejada señala que la lentitud en los procesos de permisología, que pueden extenderse hasta cuatro años, es uno de los principales obstáculos para la competitividad del sector, duplicando el tiempo que toma en otros países. La conflictividad social y la creciente amenaza de la minería ilegal también representan desafíos importantes.
La minería ilegal, en particular, se ha convertido en una seria preocupación, ya que invade zonas de exploración y dificulta las operaciones formales. Tejada enfatiza la necesidad de priorizar la minería formal, que cumple con las regulaciones, paga impuestos y genera un impacto positivo en las comunidades. En cuanto a la nueva cartera de exploración, Tejada explica que el aumento en la inversión proyectada se debe, en gran medida, a tres o cuatro proyectos brownfield de cobre, estaño y oro, que en conjunto suman casi US$500 millones. Estos proyectos, como Marcobre, Quenamari y Tambomayo, impulsan significativamente el crecimiento de la cartera.
Las perspectivas para la inversión en exploración minera en Perú son positivas, impulsadas por la tendencia alcista en la inversión, una cartera de exploración más grande y la fortaleza de los precios del oro y el cobre. Tejada destaca que Perú posee una geología favorable para ambos minerales, lo que lo convierte en un destino atractivo para la exploración. Sin embargo, la inversión se concentra principalmente en estos cuatro minerales (oro, cobre, zinc y estaño), dejando de lado otros recursos como el litio.
Finalmente, Tejada anticipa que proEXPLO 2025 reunirá a miles de geólogos y exploradores de todo el mundo para discutir los avances en proyectos y, posiblemente, anunciar nuevos descubrimientos. El evento incluirá presentaciones de mineras junior y charlas magistrales de expertos reconocidos en la industria, reafirmando la importancia de la exploración como el primer eslabón del ciclo minero y como base para una minería sostenible y generadora de recursos para el desarrollo del país.




