Según la agencia de espías de Corea del Sur Corea del Norte incrementa el envío de tropas a Rusia.

La situación en el frente oriental ucraniano se recalienta con el presunto retorno de tropas norcoreanas, a pesar de las significativas pérdidas sufridas con anterioridad. Este movimiento, según indican fuentes de inteligencia surcoreanas, podría señalar una escalada en la cooperación militar entre Pyongyang y Moscú, en un conflicto que ya se extiende por más de dos años y que ha generado un profundo impacto geopolítico.

Según la investigación publicada por The New York Times, las agencias de inteligencia de Corea del Sur afirman que Corea del Norte habría reforzado su presencia militar en Rusia, enviando contingentes adicionales a la zona de conflicto después de que sus soldados se retiraran tras las fuertes bajas sufridas en los primeros despliegues.

El Servicio Nacional de Inteligencia surcoreano (NIS), pieza clave en la recolección y análisis de datos sobre la actividad norcoreana, aún evalúa el tamaño exacto del nuevo despliegue. No obstante, informes preliminares sugieren que hasta 3.000 soldados habrían sido transportados a través de barcos y aviones de carga militar desde enero, de acuerdo con lo publicado por el periódico JoongAng, que cita fuentes anónimas.

Se estima que a finales del año pasado, Corea del Norte envió alrededor de 11.000 efectivos a Rusia, junto con un considerable volumen de municiones, misiles y otros armamentos convencionales. Estas tropas fueron inicialmente desplegadas en la región de Kursk, supuestamente para apoyar a las fuerzas rusas en la recuperación de territorios cedidos a Ucrania, un frente clave en la estrategia militar del Kremlin.

Sin embargo, la experiencia de combate inicial fue devastadora para las unidades norcoreanas, a pesar de su reputación de disciplina y entrenamiento. Funcionarios ucranianos y estadounidenses reportaron elevadas bajas entre las tropas de Corea del Norte, debido, en gran medida, a su vulnerabilidad ante los ataques con drones en los campos de batalla abiertos de Europa del Este. Se estima que miles de soldados norcoreanos murieron o resultaron heridos en estas operaciones.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, ya había advertido a principios de este mes sobre el regreso de las tropas norcoreanas al frente, una información que ahora encuentra eco en la confirmación del NIS. Según reportes, las unidades norcoreanas fueron reubicadas en la región de Kursk a partir de la primera semana de febrero, tras un breve período de descanso.

Analistas militares señalan que esta guerra representa la primera incursión militar significativa de Corea del Norte en el extranjero en décadas, proporcionando a sus fuerzas armadas valiosas lecciones sobre la guerra moderna, a pesar del alto costo en vidas. Además, existe la creciente preocupación entre funcionarios surcoreanos de que Corea del Norte esté recibiendo, a cambio, alimentos, petróleo y tecnología armamentística avanzada por parte de Rusia, lo que podría exacerbar las tensiones regionales y globales.

Este acercamiento entre Kim Jong-un y Vladimir Putin se ha consolidado desde el fracaso de las negociaciones con el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, en 2019. La revitalización de un tratado de defensa mutua de la Guerra Fría durante la reunión de ambos líderes en Pyongyang el pasado junio subraya la creciente alineación estratégica entre ambos países.