La espera por una Siri radicalmente mejorada se extenderá, confirmando las crecientes preocupaciones sobre la capacidad de Apple para competir en el floreciente mercado de la inteligencia artificial. La compañía, conocida por su control riguroso sobre la calidad y la integración vertical, se enfrenta a desafíos inesperados en la implementación de su nueva versión del asistente virtual, retrasando su lanzamiento hasta la primavera de 2026. Este revés se produce en un momento crucial, ya que Google, Microsoft y otros gigantes tecnológicos están avanzando rápidamente en el desarrollo de sus propios asistentes impulsados por IA, como Gemini y Copilot. El mercado global de asistentes virtuales se valoró en 13.9 mil millones de dólares en 2023 y se proyecta que alcance los 35.6 mil millones de dólares para 2032, según datos de Grand View Research, lo que subraya la importancia estratégica de este sector.
Según la investigación publicada por Bloomberg, Apple ahora apunta a lanzar la Siri mejorada como parte de iOS 26.4, una actualización que históricamente se publica en el mes de marzo. Este retraso representa el cuarto aplazamiento consecutivo para el proyecto, que originalmente estaba previsto para el otoño de 2024, luego se pospuso a principios de 2025, seguido de mayo de 2025, y ahora se sitúa en la primavera del próximo año.
La nueva Siri, concebida para ser mucho más que un simple asistente de voz, busca integrarse de manera más profunda con los datos del usuario y el contenido que se muestra en la pantalla del dispositivo. Esta integración permitirá a Siri realizar tareas contextuales y complejas que requieren múltiples pasos, superando las limitaciones de las versiones anteriores. La ambición de Apple es transformar a Siri en un verdadero copiloto digital, capaz de anticipar las necesidades del usuario y ofrecer asistencia proactiva. Sin embargo, la consecución de este objetivo se ha visto obstaculizada por importantes problemas técnicos.
Los retrasos, según el informe, se deben principalmente a una arquitectura híbrida problemática que combina sistemas antiguos y nuevos, resultando en una tasa de fallos de alrededor de un tercio. Esta inestabilidad ha provocado cambios significativos en la estructura de liderazgo del proyecto. John Giannandrea, jefe de IA de Apple, ha sido apartado de la supervisión directa de Siri y otros proyectos orientados al consumidor, tras desacuerdos internos sobre el incumplimiento de los plazos establecidos. La dirección del proyecto ha sido asumida ahora por Craig Federighi, vicepresidente senior de ingeniería de software, y Mike Rockwell, líder del proyecto Vision Pro.
Durante la reciente WWDC 2025, Federighi reconoció públicamente los retrasos en el desarrollo de Siri, afirmando que el trabajo “necesitaba más tiempo para alcanzar nuestra alta barra de calidad”. No obstante, Apple evitó ofrecer una demostración pública o una actualización detallada sobre el progreso de Siri, optando por centrarse en la presentación de Apple Intelligence y las nuevas herramientas de LLM (Large Language Model) para desarrolladores. Este enfoque estratégico sugiere que Apple está priorizando la presentación de capacidades de IA más inmediatas y tangibles, mientras trabaja en la resolución de los problemas subyacentes que afectan a Siri.
A largo plazo, Apple tiene planes para una versión aún más avanzada de Siri, que funcionará como un copiloto digital en tiempo real y proactivo. Además, la compañía está explorando el desarrollo de una aplicación tipo chatbot, denominada “Knowledge”, que podrá acceder a la información disponible en la web. Aunque los detalles específicos de esta futura versión de Siri aún son inciertos, el objetivo es claro: transformar a Siri en un asistente verdaderamente inteligente y adaptable, capaz de anticipar y satisfacer las necesidades del usuario de manera intuitiva. Por ahora, los usuarios deberán ajustar sus expectativas y esperar, con cautela, hasta marzo de 2026 para ver si Apple logra cumplir su promesa de una Siri renovada.




