Según Arellano el consumidor de Perú se ha vuelto más exigente comparativo y dispuesto a cambiar

El panorama del consumo en Perú se encuentra en un punto de inflexión, donde la recordación de una marca ya no garantiza su elección por parte del consumidor. Factores como la calidad, la confianza y la cercanía, aunados a un contexto económico particular, influyen cada vez más en las decisiones de compra. El Estudio de Marcas 2025 de Arellano Consultoría para Crecer, que analizó 19 categorías de consumo, revela esta nueva dinámica en el mercado peruano, donde las marcas deben esforzarse por conectar emocionalmente con los consumidores y ofrecer una propuesta de valor integral.

Según la investigación publicada por El Comercio, el consumidor peruano actual se caracteriza por ser más exigente, comparativo y propenso al cambio.

El estudio de Arellano Consultoría para Crecer destaca una desconexión creciente entre la recordación de marca y el comportamiento de compra. En el pasado, las marcas más recordadas solían ser las más consumidas, pero ahora las marcas más pequeñas, con propuestas de valor más personalizadas, están ganando terreno. Este cambio refleja una mayor capacidad de los consumidores peruanos para evaluar y comparar productos y servicios, buscando un equilibrio entre precio y calidad.

Rolando Arellano Bahamonde, gerente general de la consultora, señala que el consumidor peruano valora el precio, pero no a expensas de la calidad, la confianza y la cercanía. Las marcas tradicionales como Gloria, Inca Kola y Coca-Cola mantienen una fuerte presencia en la mente del consumidor debido a su larga trayectoria, pero las nuevas marcas están invirtiendo fuertemente en campañas publicitarias para lograr un rápido posicionamiento en el mercado. Además, la experiencia del cliente juega un papel crucial, ya que los consumidores evalúan constantemente si las marcas cumplen sus promesas.

El contexto económico actual, marcado por una relativa estabilidad y un crecimiento sostenido, influye en el comportamiento del consumidor. A pesar de las crisis políticas y de inseguridad, el consumidor peruano se siente motivado a mejorar su nivel de consumo, buscando marcas que le ofrezcan valor y contribuyan a mejorar su calidad de vida. Sin embargo, la cautela en el gasto sigue siendo una constante, especialmente entre la clase media, que busca maximizar el valor de su dinero.

En algunos sectores, como el de la salud y los centros comerciales, se han registrado crisis que han afectado la confianza del consumidor y su disposición a recomendar determinadas marcas. La quiebra de algunas cajas rurales también ha impactado negativamente en la percepción de este sector. En contraposición, sectores como las pollerías y los servicios de courier han experimentado un crecimiento significativo en la lealtad del cliente, medida a través del Net Promoter Score (NPS).

La creciente popularidad de las marcas blancas es otro indicador de la evolución del mercado peruano. Estas marcas aprovechan la falta de diferenciación entre los productos de algunas categorías y ofrecen una alternativa más económica que cumple con las expectativas básicas del consumidor. Para contrarrestar esta tendencia, las marcas tradicionales deben esforzarse por generar una propuesta de valor única y fortalecer su conexión emocional con el consumidor.

Finalmente, el estudio revela que el posicionamiento de las marcas en provincias está mejorando, aunque el consumo tiende a ser más atomizado debido a la competencia de las marcas regionales. Esto sugiere que las estrategias de marketing deben adaptarse a las particularidades de cada región para lograr un mayor impacto en el consumidor.