Paolo Guerrero finalmente habló sobre las graves amenazas recibidas por su madre tras su firma con la Universidad César Vallejo, revelando la intensa presión que lo llevó a reconsiderar su incorporación al club trujillano. En una emotiva entrevista, Guerrero explicó que las amenazas comenzaron el mismo día que confirmó su contrato, sumiendo a su familia en un estado de profunda preocupación y miedo. Las amenazas, que escalaban en gravedad, incluían advertencias de violencia y extorsión, obligándolo a evaluar seriamente la seguridad de su entorno familiar frente a su carrera profesional.
El delantero, ícono del fútbol peruano, compartió los angustiantes mensajes que evidenciaban el nivel de riesgo al que se exponía su familia, destacando la difícil decisión de priorizar su bienestar sobre la oportunidad de jugar en Vallejo. Esta situación pone de manifiesto los desafíos que enfrentan los deportistas en contextos de inseguridad, y cómo estos factores externos pueden influir decisivamente en sus carreras.
Guerrero, aún con la esperanza de encontrar una solución, se encuentra en negociaciones con la Universidad César Vallejo para resolver su contrato de manera que proteja tanto sus intereses profesionales como la seguridad de su familia. Este incidente ha resonado profundamente en la comunidad deportiva, subrayando la importancia de la seguridad de los jugadores y sus familias en la toma de decisiones profesionales.




