La **inversión** extranjera directa en Estados Unidos se encuentra en un punto crítico, con líderes empresariales globales mostrando reticencia ante la incertidumbre generada por las políticas económicas del Presidente Trump. En este contexto, el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha intensificado sus esfuerzos por tranquilizar a la comunidad empresarial, instándoles a ignorar las voces críticas y a apostar por el mercado estadounidense.
Según la investigación publicada por The New York Times, Bessent defendió con vehemencia la agenda económica de la administración Trump, a pesar de las advertencias de diversos economistas sobre una posible desaceleración del crecimiento y un aumento de la inflación.
Durante su intervención en la Conferencia Global del Instituto Milken en Los Ángeles, Bessent resaltó que las iniciativas del gobierno van más allá de la política comercial, prometiendo beneficios a largo plazo para quienes inviertan en el país. Su estrategia se centra en persuadir a los inversores de que las reducciones de impuestos y la desregulación impulsarán la creación de empleo y el aumento de la producción. Un argumento central en su discurso fue el potencial de los aranceles para incentivar la inversión directa en Estados Unidos, aprovechando la productividad de la fuerza laboral y el entorno fiscal favorable que se espera.
Sin embargo, las palabras de Bessent contrastaron con las acciones del Presidente Trump, quien horas antes había anunciado nuevos aranceles a los productores de cine extranjeros, una medida que generó confusión y preocupación en Hollywood. Este anuncio no hizo más que intensificar las dudas sobre la coherencia y la dirección de la política económica de la administración Trump.
Es importante recordar que la administración Trump ya ha implementado aranceles a nivel global, generando tensiones comerciales con China y provocando turbulencias en los mercados financieros. En respuesta a esta situación, el Secretario Bessent ha emprendido una serie de negociaciones con diversos países, buscando llegar a acuerdos comerciales que mitiguen los efectos negativos de las políticas proteccionistas. Además, ha insinuado que los aranceles a China podrían ser revisados, lo que ha generado expectativas de una posible negociación para reducirlos.
La defensa de Bessent de la política económica de Trump se produce en un momento en que las encuestas muestran una creciente preocupación entre los empresarios por la dirección de la economía estadounidense. La reciente volatilidad del mercado de valores y las persistentes tensiones comerciales han afectado la confianza de los inversores, lo que podría tener un impacto negativo en el crecimiento económico a largo plazo. Se estima que la guerra comercial con China ya ha costado a las empresas estadounidenses miles de millones de dólares en ingresos y ha contribuido a la pérdida de empleos en algunos sectores.




