Un filósofo alemán de hace más de 200 años reveló que la verdadera felicidad no está en lo material, sino en la mente. Su visión, pese a su pesimismo, ofrece una ruta clara.
Arthur Schopenhauer, pensador alemán del siglo XIX, nos dejó en 1860 ideas revolucionarias sobre la felicidad. Para él, el camino a una vida plena pasa por el interior, una visión que resuena con fuerza hoy, 164 años después de su muerte, y más de 200 años de su nacimiento.
Según la investigación publicada por 20minutos.es, la búsqueda de la felicidad es una constante humana que trasciende épocas y geografías. Desde hace miles de años, pensadores de todas las culturas han intentado descifrar este enigma universal, con propuestas que van del materialismo a la introspección profunda, mostrando que esta inquietud es universal en un 100%.
Arthur Schopenhauer: Un Genio Pesimista con 72 Años de Vida
Schopenhauer, nacido en 1788 en Danzig (hoy Gdansk, Polonia), fue un filósofo alemán cuyas ideas, desarrolladas en el siglo XIX, lo catapultaron como el “padre del pesimismo filosófico”. Su vida, marcada por una cómoda posición familiar que le permitió viajar por Europa desde los 9 años y conocer ciudades como Londres o París, contrasta con su famosa frase “la vida es sufrimiento”. Esta comodidad le brindó una educación privilegiada, pero también lo expuso a las duras realidades del mundo, como el sufrimiento de los condenados a galeras que observó a sus 14 años en Toulon, haciéndole dudar de que el mundo fuera obra de un dios magnánimo. A sus 25 años, en 1813, publicó su tesis doctoral “Sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente”, un hito temprano en su carrera.
¿Cómo un “pesimista” nos enseña a ser felices hoy, en pleno 2024?
Contrario a lo que muchos podrían esperar de un pensador tan asociado al sufrimiento, Schopenhauer dedicó una parte significativa de su obra a la felicidad. Para él, la clave no residía en las posesiones materiales o el éxito externo, sino en “lo que tenemos en la cabeza”. Esta visión subraya que nuestra percepción del mundo y nuestra actitud interna son los verdaderos pilares de la satisfacción personal, alejándose de la noción común de que la acumulación de bienes nos traerá alegría, algo que la sociedad moderna a menudo olvida, buscando el 85% de su satisfacción en el exterior. Sus ideas han influenciado a pensadores clave, incluyendo a Sigmund Freud en el siglo XX, quien tomó nociones sobre el inconsciente y la voluntad.
De Hamburgo a Gotinga: Los Pasos de un Pensador Libre y sus Primeros 30 Años
Tras la muerte de su padre en 1805, a los 17 años, Schopenhauer rompió con el destino de comerciante que se le había impuesto. Se instaló en Hamburgo, luego viajó a Weimar con su madre, la escritora Johanna Schopenhauer, quien tenía su propio salón literario. A sus 21 años se matriculó en Medicina en la Universidad de Gotinga, carrera que pronto abandonaría para sumergirse en las Humanidades, estudiando a Platón y Kant. Pasó más de 10 años dedicado a los estudios y se mudó a Berlín en 1819, donde fue profesor por un breve periodo. En 1818, con 30 años, publicó su obra cumbre, “El mundo como voluntad y representación”.
¿Es el aburrimiento el verdadero enemigo de una vida plena, según Schopenhauer?
Schopenhauer consideraba que el aburrimiento era una de las peores aflicciones humanas, especialmente para aquellos sin una rica vida interior. El desarrollo intelectual y emocional, para él, no solo era el camino a la plenitud, sino también la defensa más potente contra el tedio, una enfermedad que afecta a cerca del 60% de la población. En un mundo donde la distracción constante con pantallas, hasta 5 horas diarias para muchos, es la norma, su filosofía nos invita a reflexionar sobre la calidad de nuestros pensamientos y la riqueza de nuestro carácter. Propuso que una persona que cultiva su intelecto puede encontrar consuelo y compañía en la soledad, una ventaja inmensa en una sociedad que a menudo teme estar a solas consigo misma.
Inversión Interior: El Activo Más Valioso para el Siglo XXI que Nadie Puede Quitarte
En una era dominada por el consumo y la inversión en lo tangible, con millones de soles moviéndose en la bolsa de valores cada día, la filosofía de Schopenhauer es una llamada a reevaluar nuestras prioridades. Él afirmaba que la felicidad no es una cuestión de acumular un patrimonio de, digamos, 500 mil soles, sino de cultivar un patrimonio intelectual y emocional que no tiene precio y puede aumentar un 100% con el tiempo. La contemplación, el autoconocimiento, el desapego de lo superfluo (que para muchos representa el 80% de sus gastos anuales) y el cultivo del intelecto son las “inversiones” que realmente rinden frutos a largo plazo. Esta perspectiva sigue siendo increíblemente relevante, ofreciendo una guía para quienes buscan estabilidad en un mundo volátil, y podría reducir el estrés en un 30-45%.
Un Legado de 164 Años que Impacta Hoy y sus Obras Clave
Schopenhauer, quien falleció en 1860 tras 72 años de vida, no alcanzó la fama en vida que consideraba merecía, pese a la publicación de su obra más influyente con solo 30 años. Su impacto se consolidaría décadas después de su muerte, influyendo a figuras como Nietzsche, Richard Wagner y hasta el famoso científico Albert Einstein. Su principal trabajo, “El mundo como voluntad y representación”, es una obra de más de 1200 páginas en dos volúmenes.
¿Estamos listos, como huanuqueños, para desconectar y mirar hacia adentro?
En Huánuco, donde el ritmo de vida a menudo nos empuja a la búsqueda constante de mejoras materiales o el simple escape de la rutina, las palabras de Schopenhauer resuenan con una urgencia particular. ¿Podemos, como sociedad, empezar a valorar más la riqueza interna que el brillo externo, especialmente en una región que celebra la diversidad cultural y sus más de 500 años de historia? ¿Estamos dispuestos a invertir tiempo, quizás unos 30 minutos al día, en la lectura, la meditación o simplemente la reflexión, en lugar de distraernos con el 95% del contenido digital que consumimos? La pregunta central es si realmente estamos preparados para un cambio de paradigma que nos aleje de la satisfacción inmediata hacia una felicidad más profunda y duradera. Su legado de más de 2 siglos nos invita a esa profunda reflexión.
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