Santa María del Valle al límite: Escasez de agua amenaza la vida y enciende un grave conflicto 

Una crisis diaria: Solo dos horas de agua cada tres días obligan ciudadanos a sobrevivir entre baldes y cisternas

Santa María del Valle enfrenta una de sus peores crisis hídricas en los últimos años. Según el alcalde Wilson Palomino, el distrito apenas recibe agua dos o tres veces por semana y solo durante dos horas. Para la población, esto significa tener que almacenar el líquido en baldes y tanques, mientras camiones cisterna recorren las calles, una imagen que recuerda a los asentamientos humanos más precarios de Lima. Esta dramática situación no solo refleja la falta de infraestructura adecuada, sino también la ausencia de atención estatal ante un problema que afecta un derecho básico: el acceso al agua potable.

Conflicto social y tensión política por el uso de la laguna

El alcalde Palomino sostiene que la raíz de esta crisis no se limita a la infraestructura. Denuncia que existe un trasfondo político en el intento de captar agua por parte del distrito de Umari, que busca beneficiarse del recurso sin contar con autorización ni estudios técnicos. Según Palomino, la laguna que abastece a Santa María del Valle ya es insuficiente para la demanda local, especialmente durante la temporada seca, cuando prácticamente no hay agua para consumo básico.

La construcción de un canal en la época del exgobernador Picón, que nunca funcionó al cien por ciento, ha empeorado el escenario. Hoy, la municipalidad realiza esfuerzos para cambiar las antiguas tuberías de asbesto por tuberías de acero, pero la inversión necesaria supera el millón de soles, un monto que el Estado ha negado argumentando falta de presupuesto. “Nos dicen que no hay dinero mientras se gasta en otras cosas. Nosotros luchamos por el agua todos los días”, expresó Palomino con visible indignación.

Población vulnerable y falta de respuesta estatal

Más allá de las pugnas políticas, la verdadera urgencia la vive la población. Familias enteras dependen de cisternas para cocinar, lavarse y subsistir. La falta de un plan integral y de inversiones sostenidas ha dejado a Santa María del Valle en un estado de vulnerabilidad extrema, donde el agua se ha convertido en un recurso tan escaso como vital.

Mientras las autoridades locales exigen soluciones, la población enfrenta cada día con incertidumbre. La indiferencia estatal y la descoordinación entre distritos alimentan un escenario peligroso que amenaza con derivar en enfrentamientos. En el centro de esta disputa no solo está el agua, sino también la dignidad y el derecho fundamental a una vida saludable.