Los delincuentes extorsionadores deben estar en las cárceles porque son un peligro para la sociedad, y la justicia debe ser firme y severa con ellos. Definitivamente, que lo anterior no es fácil, pero podríamos entender el comportamiento de un delincuente porque ese es su “negocio”. Un delincuente se dedica a ser delincuente y de eso vive. Obviamente esta regla no siempre se aplica, en el sentido que existen profesionales que laboran en instituciones públicas y privadas y que tienen hábitos de delincuentes por la corrupción que practican.
Hace poco, un padre de familia hizo pública su denuncia de extorsión y represalia por parte de la policía. Al parecer, un efectivo habría tratado de tomar venganza porque el padre había denunciado una posible extorsión a la Fiscalía Anticorrupción. Lamentablemente, el comportamiento de un mal efectivo puede provocar que el arduo trabajo de todo un grupo de gente comprometida con el bienestar de la sociedad se desacredite y se manche.
No podemos permitir ni avalar este tipo de comportamiento que va contra toda finalidad y función de toda la institución policial. Ojalá que el jefe de la Región Policial aplique las sanciones respectivas al responsable o responsables que deshonran y denigran el uniforme de la gloriosa Policía Nacional del Perú.



