La salud mental de los jóvenes en Huánuco continúa siendo motivo de preocupación para las autoridades sanitarias. Según Cristian Verde Rodríguez, director ejecutivo de Promoción de la Salud de la Dirección Regional de Salud (Diresa), la incidencia de problemas emocionales y casos de violencia en este grupo poblacional se relaciona, en gran medida, con dinámicas familiares disfuncionales y falta de atención al entorno educativo y social.
En declaraciones recientes, Verde señaló que en Huánuco se han reportado con frecuencia muertes violentas y desapariciones de jóvenes, muchas veces vinculadas a contextos de ocio nocturno o entornos de riesgo. “Más que en los hijos, hay que enfocarse en los padres, en la educación y los valores que transmiten”, comentó el funcionario, destacando la importancia de fortalecer los principios familiares y ejercer mayor control sobre el uso de redes sociales.
Carencia de datos
Consultado sobre el número de jóvenes identificados con síntomas de riesgo, Verde explicó que no se cuenta con una estadística oficial en la región y que las cifras actuales son estimativas. “Podría decir que más del 50 % requiere algún tipo de acompañamiento, pero esto es a título personal y no con base en estudios oficiales”, aclaró. Según comentó, aún se está trabajando en mejorar el sistema de acceso a programas de salud mental y en fortalecer iniciativas como el programa Pacari.
Educación en valores y control familiar
El representante de Diresa indicó que la educación y la formación en valores constituyen elementos clave para prevenir situaciones extremas como el suicidio o la violencia juvenil. Verde mencionó que la entidad viene aplicando fichas de evaluación en domicilios para conocer la dinámica familiar y detectar posibles factores de riesgo. Sin embargo, reconoció que muchos padres se encuentran ausentes por motivos laborales, lo que dificulta el acompañamiento efectivo a sus hijos.
Respecto al acceso a servicios de salud mental, el funcionario admitió que existen limitaciones en el sector, lo que reduce la capacidad de respuesta frente a situaciones críticas. Señaló también la necesidad de articular esfuerzos con los medios de comunicación y otros actores sociales para difundir mensajes de unidad y prevención.
Asimismo, Verde destacó la importancia de iniciar la educación emocional desde temprana edad en las escuelas y mencionó el uso de herramientas metodológicas como el “árbol de los sueños” para ayudar a los estudiantes a construir su autoestima y proyecto de vida. De acuerdo con su relato, uno de los principales retos en la región es la falta de control parental y la creciente exposición de los adolescentes a situaciones de riesgo a través de internet y las redes sociales.




