La diplomacia vuelve a ser protagonista en el conflicto entre Rusia y Ucrania, con la confirmación de una nueva ronda de negociaciones de paz en Estambul. Esta reunión, la tercera que se celebra en la ciudad turca desde mayo, representa un esfuerzo continuo por encontrar una solución al conflicto bélico que ha afectado profundamente la estabilidad geopolítica europea y global.
Según la investigación publicada por Gestión, la presidencia turca ha confirmado que Ucrania y Rusia celebrarán mañana, miércoles, una tercera ronda de negociaciones de paz en Estambul, buscando así avanzar en un proceso que, hasta ahora, ha arrojado pocos resultados tangibles.
El encuentro tendrá lugar en el emblemático palacio otomano de Çiragan, situado en el distrito de Besiktas. Este lugar ya fue sede de la anterior ronda de conversaciones, celebrada el 3 de junio, evidenciando la disposición de Turquía para facilitar el diálogo entre las partes. Ankara, que ha mantenido una postura mediadora desde el inicio de la guerra, envió un breve comunicado a la prensa acreditada, detallando la hora y el lugar del encuentro.
A pesar de la confirmación de la reunión, las expectativas sobre un avance significativo son moderadas. El Kremlin, a través de su portavoz Dmitri Peskov, ha descartado la posibilidad de “avances milagrosos” en esta nueva ronda de negociaciones. Peskov, en su rueda de prensa telefónica diaria, argumentó que la situación actual hace que tales avances sean “difícilmente posibles”. Esta declaración refleja la postura cautelosa de Rusia ante el proceso de negociación.
En las dos rondas de conversaciones previas en Estambul, los representantes de Rusia y Ucrania lograron acuerdos sobre el intercambio de prisioneros y la repatriación de los cuerpos de soldados fallecidos. Sin embargo, no se consiguieron avances sustanciales en las negociaciones para lograr un cese de hostilidades, que es el objetivo primordial para poner fin a la guerra que inició en febrero de 2022. La persistencia de diferencias irreconciliables ha obstaculizado el progreso hacia una solución pacífica.
Ucrania mantiene su demanda de un alto el fuego inmediato e incondicional de 30 días, una propuesta que Rusia ha rechazado sistemáticamente. La exigencia ucraniana se basa en la necesidad de aliviar la situación humanitaria en las zonas afectadas por el conflicto y crear un ambiente propicio para futuras negociaciones. La intransigencia rusa en este punto sigue siendo uno de los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha designado a Rustem Umérov, exministro de Defensa y actual secretario del Consejo para la Seguridad Nacional, como jefe de la delegación ucraniana en Estambul. Umérov ya lideró la delegación ucraniana en las dos reuniones anteriores de estas negociaciones. La continuidad de Umérov al frente de la delegación sugiere un enfoque consistente por parte de Ucrania en el proceso de negociación.
Zelenski ha explicitado que los objetivos clave de Ucrania en estas negociaciones incluyen la liberación de todos los cautivos ucranianos en Rusia, el retorno de los menores ucranianos que se encuentran bajo control ruso, y el cese de las hostilidades. Además, Kiev aspira a avanzar hacia la organización de una reunión entre Zelenski y el presidente ruso, Vladímir Putin, con la esperanza de que un encuentro al más alto nivel pueda revitalizar el proceso de paz.




