Rubio busca tranquilizar a los europeos sobre Rusia en comentarios privados.

La escena política internacional se encuentra en un momento de “alta tensión”, marcado por recientes movimientos diplomáticos y declaraciones que sugieren un posible realineamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Rusia. Este giro se produce en el contexto de la prolongada guerra en Ucrania, un conflicto que ha reconfigurado las dinámicas de seguridad en Europa y ha puesto a prueba la solidez de las alianzas occidentales. La situación se ve agravada por la creciente incertidumbre sobre el compromiso continuo de Estados Unidos con la seguridad europea, un pilar fundamental durante décadas. Además, las tensiones comerciales y las diferencias en políticas exteriores entre Estados Unidos y algunos países europeos han añadido complejidad al panorama.

“Rapprochement”

Tras una reunión con negociadores rusos para discutir el futuro de la guerra en Ucrania, el Secretario de Estado, Marco Rubio, insinuó un dramático restablecimiento en las relaciones con el Kremlin, promocionando “las increíbles oportunidades que existen para asociarse con los rusos”, según el reportaje del New York Times.

Sin embargo, horas después, Rubio intentó asegurar a los aliados europeos, visiblemente inquietos, que las conversaciones no representaban un cambio abrupto en las políticas estadounidenses, como muchos temían. Más bien, las conversaciones de esa semana en Riad, la capital de Arabia Saudita, fueron concebidas como “un primer paso en un proceso”, una prueba para determinar si el Kremlin hablaba en serio sobre alcanzar un acuerdo, declaró Rubio durante una llamada con varios diplomáticos europeos.

La respuesta de los funcionarios europeos fue de cautela ante la evaluación mesurada de Rubio, mientras los líderes del continente luchaban por entender el aparente “renacimiento de la relación” entre Washington y Moscú. Rubio aseguró a los europeos que la administración Trump no tenía planes de imponer los términos de ningún acuerdo bilateral con Rusia a Ucrania y Europa, según un resumen de la llamada preparado por funcionarios europeos.

También afirmó que la administración no levantaría las sanciones estadounidenses contra Rusia a menos que se produjera un cambio notable en el comportamiento de Moscú, aunque dejó la puerta abierta a “flexibilizar algunas sanciones” de manera limitada si los rusos comenzaban a tomar medidas que la administración buscaba. Rubio fue claro al indicar que la administración Trump era consciente de que Rusia podría estar intentando utilizar las conversaciones para sembrar divisiones en Occidente o para aliviar su aislamiento en el escenario internacional.

Después de años de esfuerzos para aislar al Kremlin tras su invasión de Ucrania en febrero de 2022, la Casa Blanca bajo el presidente Trump ha dado un giro inesperado. En las 24 horas posteriores a la reunión en Riad, Trump hizo una serie de demandas y declaraciones que parecían respaldar la visión del mundo del presidente ruso, Vladimir V. Putin, al tiempo que culpaba a Ucrania por la guerra. Llegó a llamar dictador al presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, y declaró falsamente que Kiev de alguna manera engañó a Estados Unidos para que lo apoyara en una guerra que los líderes de Ucrania iniciaron. Además, se burló de las quejas de los ucranianos de que su país, habiendo sacrificado decenas de miles de vidas para preservar su independencia, había quedado fuera de las negociaciones sobre su futuro.

Tras reunirse con funcionarios rusos durante más de cuatro horas en Riad, Rubio proporcionó pocos detalles públicamente sobre lo que se había logrado. Dijo que Rusia y Estados Unidos habían acordado trabajar en un acuerdo de paz para Ucrania, elogiando a Trump como “el único líder en el mundo” que podría haber logrado tal acercamiento entre adversarios de larga data. El mensaje de Rubio a los funcionarios europeos después de la reunión en Riad fue más matizado y conciliador, según el resumen de la llamada, que incluyó a funcionarios de Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia. Parte de la llamada se dedicó a explicar por qué los ucranianos y los europeos no fueron incluidos en las conversaciones. No fue, dijo Rubio, porque Estados Unidos estuviera marginando a sus aliados, como las declaraciones de Trump podrían haber sugerido. Más bien, dijo, gran parte de la conversación se había centrado en cuestiones bilaterales entre Estados Unidos y Rusia.