Rospigliosi llama “terruco” al rapero asesinado por la PNP y desata indignación nacional

El presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, provocó una ola de indignación al calificar como “terruco” al rapero Eduardo Ruiz Sanz, joven artista urbano asesinado por un agente de la Policía Nacional durante una protesta.


Pese a las aclaraciones de la prensa sobre que el nombre artístico del músico era Trvko, el legislador insistió en que significaba “terruco”, repitiendo un discurso estigmatizador que ofende a la víctima y a su familia.


“Lamento la muerte de este señor que se hacía llamar ‘Terruco’. Sí, sé que era ‘Trvco’, que significaba lo que ya hemos dicho”, afirmó el congresista ante las cámaras, ignorando las correcciones de los periodistas presentes.


La declaración, pronunciada en conferencia de prensa desde el Congreso, fue percibida como una grave muestra de discriminación y abuso de poder por parte de un funcionario público que además encabeza el primer poder del Estado.


Horas después del comentario, el padre de Eduardo Ruiz Sanz respondió con indignación y dolor: “Mi hijo no es ningún terruco. Quiero verlo a los ojos para reclamarle lo que le ha dicho. ‘Trvko’ es su nombre artístico. Usted me va a tener que demostrar con fotos o videos lo que dice”, declaró entre lágrimas.


La defensa de la familia anunció que enviará una carta notarial a Rospigliosi exigiendo una rectificación pública. De no hacerlo, presentarán una demanda por difamación y daño al honor contra el parlamentario de Fuerza Popular.


En la misma conferencia, Rospigliosi volvió a respaldar a la Policía Nacional, pese a los videos que evidencian abuso de fuerza en las protestas donde murió Ruiz Sanz.


“La mayoría de los que atacaron a la Policía fueron liberados, mientras que al policía que disparó se le dicta prisión. Esto es ilegal. La investigación debe hacerse con el policía en libertad”, sostuvo.


El legislador defendió así la ley aprobada por el Congreso que exonera de responsabilidad penal a efectivos que usen sus armas en actos de servicio, una norma duramente cuestionada por organismos de derechos humanos.


Las declaraciones de Rospigliosi generan además una crisis interna en Fuerza Popular, partido que días atrás había deslizado la posibilidad de relevarlo de la presidencia del Congreso tras varios episodios de confrontación mediática. Sin embargo, la bancada optó por mantenerlo en el cargo, pese al escándalo.


El episodio reaviva el debate sobre la criminalización de la protesta y el uso del término “terruco” como arma política, una práctica que ha costado vidas y profundizado la polarización social en el país.
Eduardo Ruiz Sanz era un joven rapero de 26 años, conocido en la escena musical como Trvko.

Participaba activamente en las protestas contra la represión policial y había denunciado en sus letras la violencia del Estado. Su muerte, causada por un disparo policial durante una manifestación, se convirtió en símbolo del exceso de fuerza y de la persecución a los jóvenes artistas y activistas.


El caso Rospigliosi expone una fractura ética y política en el país: mientras la familia del rapero exige justicia, el presidente del Congreso respalda al policía implicado y deshonra la memoria del asesinado. La pregunta que queda abierta es si el Parlamento —y el país— tolerarán nuevamente que la palabra “terruco” se use como licencia para deshumanizar a los muertos.