Por Jacobo Ramírez Mays
Adentrarse en el mundo maravilloso de la lectura del libro Distancias, (Ediciones Condorpasa, marzo de 2023) de Rosario Sánchez es recorrer escenarios diversos con cada uno de los doce cuentos que contiene el libro. La oración, realizada haciendo referencia al mundo andino, con ofrendas de piedra que nos hacen dar cuenta de que el mundo está al revés, nos agarra desde el inicio del libro.
Recorremos en primera instancia el mundo del imperio incaico durante la época de la Conquista, y nos identificamos con los incas quizá porque por nuestras venas corre todavía esa sangre. Comenzamos a pensar en las maldades que hicieron los barbones (tal como llama la autora a los españoles) y todo lo que sufrieron nuestros antepasados. Los sobrevivientes a la conquista, los lugares históricos como el Acllahuasi, los gobiernos de Pachacútec, de Tupac Yupanqui y de Huayna Cápac desfilan por sus páginas. La lectura nos lleva a pensar en lo eficiente que fue la administración del imperio incaico, en lo avanzada que fue su astronomía. Reflexionamos también sobre las construcciones megalíticas y el vínculo armonioso y espiritual que representa su contemplación para las personas. Estos son algunos de los temas que resaltan, a lo largo de la narración de los cuatro cuentos iniciales de la parte titulada “Entonces”.
Uno de los escenarios es Huamachuco y un personaje principal es Pumaqhawa. Este asume dicho nombre después de que el anciano lo bautiza y le explica que con dicha ceremonia él dejará su vida pasada y asumirá otra. También le aclara que tener un nombre propio, con significado, hace que tenga un escudo y evite la desintegración de su identidad. Pumaqhawa, convirtiéndose en el alma del puma, recorre diferentes lugares en busca de su padre, sus hermanas, y de la reivindicación de su identidad.
Estos cuentos históricos nos permiten, pero no de manera chauvinista, amar nuestra cultura e identificarnos con los acontecimientos sucedidos durante la conquista y la guerra civil incaicas.
A lo largo de estos cuentos, Rosario, un poco parafraseando el significado, se convierte en un personaje más de sus cuentos, la Pushaq (la que nos guía por buen camino para entender sus historias).
La segunda parte, titulada “Aquí”, está conformada por cuatro cuentos en donde el humor es el plato fuerte. En el cuento “Mudanza” podemos leer respecto de cierto personaje, que, para que su esposa no se dé cuenta de su infidelidad, ingresa a una iglesia evangélica con el pensamiento libidinoso, lascivo, lujurioso e interpreta las letras de un himno según su estado de ánimo. Su imaginación vuela cuando oye las siguientes letras de un himno evangélico: ¡En mi Padre me gozaré! ¡El Señor es mi luz, mi rey,… me hace vibrar de gozo! O …úsame como quieras. En la sección titulada “Noche de miércoles”, el humor se muestra en su más alta expresión.
El cuento “El mapa no es el territorio” tiene una estructura de epístola, la misma que es escrita por Ivonne, quien dice a sus clientes que ella les puede “atender” mientras le examinan en literatura. La prostitución y la literatura juegan el papel principal en este relato.
Los cuentos “La otra niebla”, “Comunión”, “Nada que confesar” y “Haciendo patria” forman parte de la sección “Allá”. En el primero de ellos, la vida de los mineros es el tema central. El segundo es la historia de un sacerdote llamado Javi, quien trabaja como párroco en La Oroya, y en donde no solo se dedica a evangelizar, sino que se identifica con los trabajadores por quienes lucha por sus derechos, realizando incluso una caminata a Lima. Al final de la historia, y para el beneplácito de este lector, el sacerdote cuelga la sotana para dedicarse a amar a una mujer. En “Nada que confesar” el personaje principal es una niña que vive internada dentro de un colegio religioso y que va pasando por diferentes episodios de la vida que, dicho sea de paso, son episodios comunes y naturales, y que no hay nada que confesar.
El cuento “Haciendo patria” cierra con broche de oro este conjunto de textos, y nos hace sentir que vale la pena vivir para leer dichos cuentos. Con este libro, Rosario Sánchez se convierte en la Mamaurma, la mamá que deja caer historias bellas a su paso, por lo que dicho libro no debe faltar en nuestras bibliotecas.




