Rompe Muelles Y Calles Cerradas
Rompe Muelles Y Calles Cerradas

Rompe muelles y calles cerradas

Huánuco está siendo intervenida. No hay otro término. Desde hace semanas, decenas de rompe muelles han comenzado a aparecer en distintos puntos de la ciudad, sin previo aviso, sin señalización adecuada y sin una explicación oficial que justifique su construcción. El caos vehicular habitual se ha visto agravado por cortes intempestivos de vías, malestar ciudadano y una creciente desconfianza frente a lo que algunos consideran decisiones improvisadas.


El problema no está en el rompe muelle en sí —estructura que, bien planificada, puede salvar vidas— sino en cómo se viene ejecutando esta medida por parte de la Municipalidad Provincial de Huánuco. Según han reportado conductores y peatones a este diario, las obras se extienden hasta por dos días por cada punto: uno para su construcción y otro para el secado. Durante ese lapso, las calles se cierran abruptamente sin previo aviso, desatando congestión, pérdidas de tiempo y situaciones de peligro.


¿Qué criterio técnico se está aplicando para decidir en qué zonas se colocan estos rompemuelles? ¿Ha habido algún estudio de tránsito, un informe de siniestralidad, o algún proceso de participación ciudadana previo? Hasta la fecha, no hay evidencia pública de ello.


Vecinos han reportado la instalación de estos elementos incluso en zonas como los alrededores del Club Central o la avenida de acceso a la GUE Leoncio Prado, lugares donde la congestión ya es extrema y un rompe muelle podría empeorar el flujo vehicular en vez de mejorarlo. ¿Qué justifica su implementación en estos tramos? La Municipalidad guarda silencio.


Lo más alarmante es que, además del impacto negativo en la movilidad urbana, ciudadanos han denunciado defectos constructivos: rampas mal niveladas, desniveles abruptos y golpes en los bajos de los vehículos. Algunos talleres mecánicos ya reportan un aumento de quejas por daños en suspensiones y llantas. ¿Quién asumirá esa responsabilidad?


Y como si no bastara el desorden, la opacidad se ha convertido en la regla. Hasta hoy, la Municipalidad no ha informado el monto de inversión destinado a estas obras, ni ha publicado los expedientes técnicos ni los contratos correspondientes. El derecho ciudadano a la transparencia y la fiscalización ha sido reemplazado por un muro de reserva. ¿Cuánto cuestan realmente estos rompe muelles? ¿Quién los ejecuta? ¿Con qué estándares?


En medio de esta incertidumbre, solo crece el rumor. Se especula sobre presuntos sobrecostos, favoritismos y decisiones unilaterales. Pero el periodismo serio no parte de rumores, sino de hechos: y los hechos son que la comuna aún no responde ni muestra la documentación que disipe las dudas.