El Real Madrid, según el reportaje de El País, busca consolidar un estilo propio bajo la batuta de Xabi Alonso, pero la efectividad de Kylian Mbappé se presenta, por el momento, como el elemento más fiable de su juego. El partido contra el Oviedo, equipo que regresaba a Primera División tras 24 años, ejemplificó esta situación, donde un doblete del delantero sentenció un encuentro que, por momentos, se tornó incierto. El Tartiere, estadio del Oviedo, vibró con el retorno de su equipo a la máxima categoría, un ambiente que contrastó con las “dudas” generadas por el juego merengue en la segunda mitad del partido.
Xabi Alonso, conocido por su meticulosidad táctica, sorprendió al alinear a Mastantuono, apenas llegado al club, y al relegar a Vinicius al banquillo, decisiones que marcaron un punto de inflexión con respecto a la era Ancelotti. Los cambios en el once inicial buscaban, presumiblemente, inyectar frescura y dinamismo al ataque blanco, con Rodrygo ocupando la banda izquierda. Esta “reestructuración” no solo afectó al ataque, sino también a la defensa, con Carvajal sustituyendo a Alexander-Arnold y Rüdiger ocupando el lugar de Militão, este último, cuidadosamente gestionado tras su recuperación de una lesión de ligamentos. El partido, marcado por la intensa atmósfera del Tartiere, dejó en evidencia la necesidad de afinar la propuesta futbolística de Alonso, si bien el talento de Mbappé fue, nuevamente, determinante. El equipo blanco suma seis puntos, evidenciando una clara necesidad de perfeccionar su juego colectivo.




