Rodrigo Paz pone fin a dos décadas de hegemonía del MAS y se convierte en nuevo presidente de Bolivia

Con el 54.53% de los votos, Rodrigo Paz García, candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC), se impuso sobre Jorge “Tuto” Quiroga (45.47%) y marcó un punto de quiebre en la historia política boliviana: tras 20 años de dominio del Movimiento Al Socialismo (MAS), el país da un giro y elige a un líder que promete una “reconciliación nacional” y un modelo económico alternativo.


El triunfo de Paz fue confirmado por el conteo rápido de las principales consultoras, que lo perfilan como el nuevo presidente de Bolivia, acompañado de su vicepresidente electo Edmand Lara, quien desde Santa Cruz agradeció el respaldo ciudadano y llamó a “construir una Bolivia sin odios ni revanchismos”.


Un cambio histórico tras 20 años de gobierno del MAS
La victoria del PDC significa el fin de una era política marcada por el populismo y la polarización, y abre paso a un gobierno que, según expertos, buscará una transición hacia políticas más pragmáticas y fiscalmente responsables. Paz, quien votó temprano en Tarija, se impuso en los tres departamentos decisivos del país —La Paz, Santa Cruz y Cochabamba— con amplias ventajas en las zonas urbanas.


De Tarija al Palacio Quemado: la trayectoria de Rodrigo Paz
Nacido en Santiago de Compostela (España) hace 58 años, Rodrigo Paz García es hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, quien debió exiliarse durante la dictadura militar. Economista y experto en Relaciones Internacionales formado en Washington, Paz ha recorrido todas las instancias del poder público: fue diputado, alcalde de Tarija (2010–2020) y senador por la alianza Comunidad Ciudadana.


Su victoria, destacan analistas como Tanya Imaña y Ricardo Alonzo Fernández, responde a “una figura con experiencia, legitimidad territorial y una narrativa de renovación sin ruptura”.


Un programa económico audaz y polémico
Paz llega al poder con propuestas que ya generan debate: legalizar los autos indocumentados y la marihuana para reducir el déficit fiscal, eliminar las subvenciones a los hidrocarburos y redistribuir el presupuesto nacional en partes iguales entre el Gobierno central y los gobiernos subnacionales. Aunque sus asesores aseguran que estas medidas apuntan a equilibrar las finanzas públicas, los economistas advierten riesgos de inflación y conflictividad social.


Una victoria cimentada en los tres ejes del país
Los resultados preliminares muestran que Paz consolidó su triunfo con una fuerte presencia en los principales centros políticos y económicos de Bolivia. En La Paz, obtuvo el 65,6% frente al 34,4% de Quiroga; en Santa Cruz, el 52,5% frente al 47,5%; y en Cochabamba, un reñido 51,2% sobre el 48,8%.


Con este respaldo, el PDC emerge como la nueva fuerza política del país. El mensaje de Paz tras su victoria fue claro y simbólico: “Bolivia no votó por el pasado ni por el miedo. Votó por un nuevo comienzo. Es hora de sanar y avanzar.”


El desafío del cambio
Expertos coinciden en que el nuevo presidente deberá enfrentar un escenario económico tenso, con bajo crecimiento, déficit fiscal creciente y demandas sociales postergadas. Sin embargo, su discurso conciliador y su experiencia política lo posicionan como una figura capaz de tender puentes en un país profundamente dividido.


Rodrigo Paz García inicia así un nuevo capítulo en la historia boliviana, con la promesa de reconciliar al país, reconstruir su economía y devolver la confianza en la democracia.