Alexandra Cachay Galarza
3ro High School. Roosevelt School
Muchos de nosotros tenemos problemas de estabilidad emocional. A veces sentimos frustración, estrés, dolor o, simplemente, sensaciones de vacío o soledad con nosotros mismos, que no dejan vivir felices ni tranquilos; sin embargo, tendemos a fingir alegría ante la sociedad o los amigos.
Un claro ejemplo es el poema Reír llorando de Juan de Dios Peza (México, 1852-1910), que refleja el dolor y la agonía internas que vivía el cómico inglés Garrick, al no encontrar rastros de felicidad por ninguna parte. Desesperado decide acudir a un médico para contarle su problema y este le recomienda ir a ver al gracioso Garrick, diciéndole que cualquiera que lo vea moriría de risa. El médico queda sorprendido al escuchar que aquel ciudadano era Garrick. Cuántas veces uno mismo prefiere reír en vez de llorar u ocultar su dolor o problemas a través de una sonrisa. Mientras el alma llora al no encontrar la felicidad que anhelamos, el rostro refleja otro sentir. A veces demostramos actitudes muy distintas de lo que realmente sentimos y vemos infeliz la vida.
En cambio, la cantante cubana Celia Cruz expresa todo lo contrario en La vida es un Carnaval. Ella dice que la vida es hermosa y única. Aclara que los problemas que se presentan no debemos tomarlos en serio, considerarlos como algo pasajero o secundario, que nunca estaremos solos, siempre contaremos con la presencia y ayuda de Dios.
La vida debemos valorarla; es un camino hermoso. A veces encontrarás obstáculos de diferentes tamaños que dificultarán tu tránsito. Depende cómo los afrontemos. En la vida hay ventajas y desventajas, altos y bajos, idas y venidas, pero siempre debes recordar a Celia Cruz: “No hay que llorar que la vida es un carnaval”.



