Ricky Rubio regresa a sus orígenes en el baloncesto.

El Palacio Municipal de Deportes de Granada fue testigo de un emotivo reencuentro donde se entrelazaron pasado y presente. Casi dos décadas atrás, un jovencísimo Ricky Rubio, con apenas 14 años, deslumbró al mundo desde esta misma cancha. Ahora, en 2025, su nombre resuena nuevamente en el mismo escenario: Ricky Rubio, de vuelta con el Joventut Badalona, el club catalán que lo formó y lo vio florecer. La imagen del adolescente prodigio se fusiona con la del hombre de 34 años, que regresa con la misma pasión, pero cargando las cicatrices y los triunfos acumulados a lo largo de su trayectoria. Este retorno se produce tras 490 días de ausencia en la ACB, luego de su último encuentro el 2 de junio de 2024 con el Barcelona. El base del Masnou, con una dilatada carrera internacional, volvió a experimentar la alegría del baloncesto en la victoria frente al Covirán Granada (75-87). Era el mismo lugar donde, 20 años atrás, era simplemente Ricky, sin el peso de las expectativas que lo abrumaron más adelante.

Regreso

Según el reportaje de El País, el retorno de Ricky Rubio a las canchas ha generado una ola de optimismo y expectación en el mundo del baloncesto español. El jugador catalán, que ha superado difíciles momentos personales, vuelve a sonreír en el mismo escenario que lo vio nacer como estrella. “Ya hace 20 años, parece que fue ayer. Pero han pasado muchas cosas. Estoy muy contento, disfrutando del básquet . Es una victoria muy importante”, declaró Rubio a TV3 después del partido. Además, ya había expresado en su presentación con el Joventut una renovada ilusión por volver a jugar. La acogida fue especialmente cálida, incluyendo un homenaje previo al encuentro. A pesar de no comenzar como titular, su ingreso a la cancha desató una ovación ensordecedora por parte de los 7.489 espectadores presentes. La defensa rival se centró en él, mientras que en las gradas se respiraba emoción. Durante los 19 minutos que estuvo en juego, Rubio demostró su calidad y control del juego, acumulando 18 puntos, cuatro asistencias, una efectividad perfecta de nueve de nueve en tiros libres y una valoración total de 30. “Volver a ver a Ricky disfrutando no tiene precio”, afirmó Pere Tomàs, jugador del Granada y ex compañero de cantera en el Joventut.

El Joventut impuso su ritmo desde el inicio del partido, aunque el marcador se ajustó cerca del descanso, y la victoria del equipo catalán se complicó más de lo esperado en algunos momentos. Sin embargo, más allá del resultado, el regreso de Rubio representa un reencuentro simbólico. Según sus propias palabras previas al partido, “El niño que fue a Granada tiene mucho que decirle al Ricky de ahora. Al de los 14 le diría que el perfeccionismo no existe. Que disfrute del día a día, y que acepte y valore lo que tiene, pero sin conformarse. Es la principal lección de vida que aprendí estos años”. Desde su debut en 2005, Rubio ha experimentado prácticamente todo lo que el baloncesto puede ofrecer, tanto lo positivo como lo negativo. Luego de una salida conflictiva del Joventut en 2009, fue seleccionado en la quinta posición del draft de la NBA por Minnesota Timberwolves a los 19 años. Antes de dar el salto a la liga estadounidense, jugó dos temporadas en el Barcelona. En la NBA, disputó 12 temporadas con cuatro franquicias diferentes: Minnesota, Utah, Phoenix y Cleveland. En 2019, con la selección española, se consagró campeón del mundo y fue elegido MVP del torneo.

Sin embargo, la trayectoria de Ricky se vio interrumpida. Las lesiones –dos graves de rodilla y una de tobillo–, el fallecimiento de su madre en 2016 y la presión constante de la alta competición lo desgastaron profundamente. Durante la concentración previa al Mundial de 2023, su salud mental se vio afectada y necesitó detenerse. “Pasé mucho miedo. Me creí un cobarde. Pero por primera vez me prioricé, pensé en mí primero”, reveló posteriormente. Se alejó del baloncesto profesional y, en enero de 2024, anunció su retirada de la NBA, expresando su descontento con la evolución de la competición hacia un modelo cada vez más centrado en el negocio. Un mes después, en febrero, se unió al Barcelona. Sin embargo, tampoco encontró la estabilidad que buscaba y, pocos meses después, decidió tomarse un respiro para priorizar su bienestar mental. “Al acabar la temporada con el Barça estaba perdido. Paré y lo más difícil fue diferenciar la persona del ego. Tenía que sanarme por dentro”, confesó. Este verano, Rubio insinuó su posible retirada con un mensaje enigmático en las redes sociales. Finalmente, el 22 de julio de 2025 confirmó su regreso al Joventut, 16 años después de su partida. “Cada vez veía que la retirada estaba más cerca”, admitió entonces. Y así, en Granada, el lugar donde todo comenzó, Ricky Rubio renació como Ricky. “Será mi último club. No hay dudas”, aseguró. En la misma cancha donde un niño soñó con ser jugador de baloncesto, el hombre que fue campeón, pero que tocó fondo y se detuvo para cuidar su salud mental, volvió a sonreír. El Joventut de Badalona, equipo que le dio la primera oportunidad en la élite, vuelve a acogerlo en un momento crucial de su carrera.