Revocatorias: un gran negocio

Las experiencias enseñan, si recordamos, hace unos años, en Amarilis, se pretendió revocar al hoy fallecido alcalde César Martínez Leyva. Se recolectaron miles de firmas, que a las finales, los revocadores lo chantajearon y ganaron plata. Acaso ese es el objetivo de Jhon Cruz o de Percy Zevallos, conociéndolos como se les conoce en esta ciudad. ¡Qué moral tiene este último para revocar a una autoridad elegida, acaso pretende que retorne su hermanísimo a “gobernar” la ciudad!
La revocatoria es un derecho democrático de los ciudadanos siempre y cuando sea justificado ya sea por los actos de corrupción, inmoralidades, incapacidad física o mental. Cuando se hace solo por fastidiar o por revanchismo político es otra cosa y seguro que no tendrá buen fin.
Parece que en nuestro departamento hay una ola o una fiebre por revocar o vacar a los alcaldes, sin pensar en las consecuencias y en el costo, como si los reemplazantes fueran a resolver todos los problemas, que por las múltiples necesidades, son difíciles de hallarles soluciones inmediatas.
Analizados los pormenores de las solicitudes de vacancia, que hasta ahora se han presentado, y llegamos a la conclusión que casi todas (por no decir todas) son por revanchismo político. Algunas personas, escudándose en ciudadanos incondicionales, los están presentando.