Revés para la oposición emergente en las elecciones de Singapur

El dominio del Partido de Acción Popular (PAP) en Singapur se ha prolongado por seis décadas, un resultado que, en gran medida, ya se anticipaba. Sin embargo, existía la expectativa de que la oposición ganara mayor terreno. La continuidad del PAP subraya la importancia que el electorado singapurense otorga a la estabilidad política y económica, especialmente en un contexto global turbulento.

Según la investigación publicada por The New York Times, la última vez que Singapur celebró elecciones, el mundo enfrentaba una crisis global, situación que se repite en la actualidad, aunque con matices diferentes.

Hace cinco años, el partido gobernante se presentó como el garante de la estabilidad para guiar a la nación a través de la pandemia de coronavirus. En esta ocasión, la estrategia fue similar, pero con un nuevo catalizador: la disrupción del orden comercial internacional impulsada por las políticas de la administración Trump. Este argumento parece haber resonado en el electorado, consolidando el poder del PAP.

El Partido de Acción Popular, que ha gobernado ininterrumpidamente desde 1959 – un periodo que abarca la transición de Singapur de colonia británica a un centro financiero global – mejoró notablemente su cuota de votos este sábado, representando una victoria contundente para un partido que había experimentado un rendimiento electoral cercano a su mínimo histórico en 2020. Este repunte sugiere una revalidación de su modelo de gobierno.

Si bien la permanencia del PAP en el poder nunca estuvo en duda, la elección de este año se consideraba una prueba de su popularidad, sobre todo tras los resultados de la anterior votación, que se interpretaron como una señal de creciente deseo por una democracia más competitiva en la ciudad-estado. Históricamente, Singapur ha priorizado el desarrollo económico y la estabilidad social, a menudo a expensas de una mayor pluralidad política.

“La gente votó por la estabilidad”, afirmó Inderjit Singh, un ex miembro del parlamento del PAP. “Ante el telón de fondo de la guerra comercial y las cuestiones arancelarias, los singapurenses adoptaron la estrategia del PAP: ‘No queremos arriesgarnos con nuestros votos’”. Esta declaración refleja la percepción de que, en tiempos de incertidumbre, la experiencia y la previsibilidad son activos valiosos para la nación.

El contexto económico de Singapur, altamente dependiente del comercio internacional, hace que las tensiones geopolíticas tengan un impacto directo en su prosperidad. La capacidad del PAP para navegar estas aguas turbulentas ha sido, históricamente, un factor clave en su éxito electoral. La mejora en los resultados electorales respecto a 2020 podría interpretarse como un voto de confianza en su liderazgo en este ámbito.