Bridget Brink, embajadora de Estados Unidos en Ucrania desde abril de 2022, presentó su renuncia tras casi tres años en el cargo, en un momento clave del conflicto con Rusia. Su salida, confirmada por la portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, marca la primera baja diplomática de alto nivel desde el retorno de Donald Trump a la presidencia el pasado 20 de enero.
Aunque no se especifican los motivos de su dimisión ni la fecha exacta de su retiro, Bruce destacó su desempeño en “tiempos de guerra” y le deseó lo mejor en el futuro. La embajadora, designada por Joe Biden poco después del inicio de la invasión rusa, había sido trasladada desde Eslovaquia a Kiev para fortalecer la presencia diplomática estadounidense en la zona de conflicto.
Durante sus últimos días en el cargo, Brink se mostró activa en redes sociales, condenando los bombardeos rusos sobre ciudades como Kryvyi Rih y Kiev, lo que resalta su compromiso con la causa ucraniana.
Desde la llegada de Trump, el gobierno estadounidense ha reiterado su intención de poner fin a la guerra mediante un acuerdo negociado. En línea con esta promesa, se han intensificado los contactos con Moscú y Kiev. Recientemente, se logró una tregua limitada sobre instalaciones energéticas, aunque ambas partes han denunciado múltiples violaciones.
Un posible alto el fuego en el mar Negro se vio truncado por exigencias rusas que fueron rechazadas por Ucrania y sus socios europeos. El presidente Volodimir Zelensky advirtió que la postura de Putin busca mantener abierta la posibilidad de reanudar el conflicto.
En paralelo, el secretario de Estado Marco Rubio continúa gestionando esfuerzos diplomáticos con Arabia Saudita, que actúa como mediador, destacando la complejidad y urgencia de lograr una solución duradera.




