Reflexión sociológica: La odisea de los caminantes

Por: Franz Albert Emanuel Dionicio Veramendi

Hoy, sábado 25 de abril se cumplen 41 días del estado de emergencia y aislamiento social obligatorio decretado por el gobierno, a través del pronunciamiento público de Martín Vizcarra como medida principal de contingencia para evitar el crecimiento acelerado de los contagiados por el COVID – 19 (Coronavirus), la pandemia que está afectando a la mayoría de los países del mundo.

Según la última actualización del Ministerio de Salud del Perú (MINSA), a la fecha hay más de 21.000 contagiados y 630 fallecidos. Según palabras del propio presidente Martin Vizcarra, “esta situación es excepcional y también obliga a tomar medidas excepcionales”; por ejemplo, algunas de estas medidas son la repatriación de las peruanas y los peruanos que se encuentran en el extranjero, Gustavo Meza Cuadra, ministro de Relaciones Exteriores señaló que, “desde el día 17 de marzo se ha repatriado a 12,000 compatriotas”; no obstante, pese a que esta medida se esté llevando a cabo sin problemas evidentes, existe un problema inversamente proporcional que está aumentando y se está gestando dentro de nuestro propio territorio, el cual es la migración interna por parte de las peruanas y los peruanos de las distintas regiones del país, quienes a riesgo de su salud e incluso su propia vida toman sus pertenencias y salen de sus lugares de residencia con destino a sus lugares de origen, o simplemente a donde puedan tener una posibilidad de subsistir. Esto se debe a la paralización de la mayoría de las llamadas actividades no esenciales durante el periodo de aislamiento social, lo cual ha impedido que muchas personas retornen a sus trabajos y no puedan solventar sus gastos, sobre todo, aquellas personas que se encuentran en departamentos en los que el costo de vida es más elevado que el promedio, teniendo como ejemplo principal a la capital Lima.

En estas instancias y como yo lo he percibido, no sería descabellado nombrar a este fenómeno migratorio como “La odisea de los caminantes”, ya que estas personas vienen sufriendo una serie de penurias y dificultades para poder llegar a sus lugares de destino, los cuales según el contexto de cada caminante se hace más tortuoso con el pasar de los días. Algunas de estos casos son los siguientes:

  • Carretera Central, donde a través de los medios de televisión se veían a centenares de caminantes con dirección a diferentes regiones de la sierra y selva del país.
  • Panamericana Sur, un grupo de aproximadamente 100 personas emprendió el regresó a Apurímac, su región de origen.
  • En la región de Lima (carretera Ramiro Prialé), grupos de personas que pretendían llegar caminando hasta sus regiones, en la sierra y selva del país, tuvieron un enfrentamiento con agentes de la Policía Nacional el lunes 20 de abril.
  • En la región de Tacna, cerca de 300 personas fueron encontradas cerca de las vías en el kilómetro 8 de la carretera a Tarata con rumbo a Puno, en la que algunos manifestaron que debido al aplazamiento de la cuarentena hasta el 10 de mayo no podían quedarse a residir en Tacna ya que no poseen los recursos suficientes.
  • En la región de Huánuco, cerca de 1200 personas se encuentran varadas entre las provincias de Huánuco y Ambo, las cuales provienen de diferentes partes de la sierra central y de Lima con dirección a la selva, esto debido a que no pueden costearse los gastos en pasaje y demás.

Fabiola Muñoz, Ministra del Ambiente, manifestó que el gobierno busca darles las condiciones mínimas a los denominados caminantes, para que descansen y coman hasta que un transporte los lleve a su ciudad de origen. A pesar de las palabras de la Ministra de Ambiente debemos tener en cuenta que los “caminantes” se encuentran segregados en diversas regiones del país y que ubicarlos es un reto para los gobiernos regionales y locales, ya que atender los casos conllevará a crear planes estratégicos progresivos, los cuales deben partir por un reconocimiento previo para focalizar a los “caminantes”, lo cual es una tarea que hasta el momento no se ha llegado a concretar de forma eficiente y eficaz.

En tanto y a raíz de las movilizaciones ocurridas, el presidente Martín Vizcarra anunció la transferencia de una partida de dinero para los gobiernos regionales, para que estas instancias se responsabilicen con respecto al traslado de sus ciudadanos. Además, se mencionó que la circulación de los transportes iba a ser un proceso gradual y paulatino.

El problema de esta situación en las distintas regiones del país posee dos aristas fundamentales que se deben tener en cuenta si se quiere impedir que estos movimientos migratorios generen más contagiados y con ello más fallecidos; la primera es que se deben acatar y realizar los controles sanitarios en las fronteras bajo un estricto protocolo para constatar que las personas no se encuentran contagiadas; y segundo, se debe tener una apreciación y mirada sociocrítica al respecto, ya que las autoridades respectivas no se están identificando con la situación que viven las poblaciones más vulnerables que huyen del desempleo, el hambre y la inseguridad. Más allá de expresar e incentivar un sentimiento de rechazo y odio hacia estas personas, es el momento en que debemos ser solidarios y empáticos sin dejar de ser estrictos y coherentes, ya que a pesar de todo debe primar el bienestar común de todos que se conseguirá a través de un plan de trabajo racional, cooperativo, estratégico, sostenible, responsable, eficiente y eficaz. Este plan bien podría estar a cargo de Las Fuerzas Armadas con la participación de las agencias humanitarias, organismos no gubernamentales y otras entidades localizadas en el Perú en coordinación con los gobiernos regionales, las cuales permitan trasladar a las personas de tal manera que se evite el contagio, pero a su vez que se garantice un trato equitativo, imparcial y justo.

La odisea de los caminantes apenas comienza y es momento de abordar esta situación con la importancia que se merece, ya que este es un acontecimiento que al igual que otros sucedidos dentro de esta coyuntura actual tendrá grandes repercusiones, es por ello que debemos darle una mirada inicial a este largo camino que compete no sólo a aquellos que decidieron caminar para subsistir, sino a toda persona de nuestra nación.