El futuro de miles de jóvenes talentosos pende de un hilo. El Congreso aprobó el Presupuesto 2026, pero destinó menos de una décima parte de los S/ 793 millones que Pronabec requiere para sostener programas como Beca 18 y Beca Permanencia. La decisión ha encendido una alerta nacional: los estudios, proyectos de vida y movilidad social de miles de estudiantes quedarían truncados en cuestión de meses.
Ronaldo Urbina, cajamarquino de 19 años, es el rostro de esta crisis. Dejó su comunidad en San Ignacio decidido a ingresar a San Marcos y transformar la vida de su familia. Pero al llegar a Lima, chocó con la desigualdad educativa:
“Yo vengo de un colegio público rural… nunca llevé biología, física o química. Tuve que aprender 17 cursos desde cero”.
Con gran esfuerzo, estudió en una academia y logró postular a Beca 18, convencido de que la ayuda sería el inicio de un camino para él y sus hermanos. Hoy, el recorte presupuestal amenaza todo por lo que luchó.
El caso de Kiara López refleja el impacto en quienes ya cursan estudios superiores. A sus 18 años, viaja dos horas desde Puente Piedra a San Marcos, trabaja informalmente y mantiene el tercio superior para acceder a Beca Permanencia, el apoyo destinado a estudiantes destacados que corren riesgo de desertar por falta de recursos. “No sabemos si realmente serán 8 mil becas. La situación nos deja con poca esperanza”, lamenta.
Como ella, miles temen que la reducción de vacantes los empuje al abandono académico, agravando la ya grave deserción universitaria por motivos económicos.
El recorte al Pronabec no solo afecta a jóvenes de alto rendimiento; también compromete la movilidad social, la reducción de brechas territoriales y las aspiraciones de estudiantes que ven en la educación superior su única vía para salir de la pobreza.
Mientras tanto, organizaciones estudiantiles y especialistas advierten que el país podría perder una generación de talento si el presupuesto no se corrige.




