El mes de marzo de 2025 ha dejado cifras preocupantes respecto al aumento de temperaturas en el Perú, con registros que, según el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), no se veían desde la década de 1960. Estas mediciones, que superan ampliamente los promedios históricos, se han reportado en zonas costeras, andinas y amazónicas, lo que evidencia una tendencia alarmante en el comportamiento climático del país.
De acuerdo con Yuri Escajadillo, especialista en Predicción Climática del Senamhi, la localidad de Contamana (Loreto) alcanzó los 37.8 °C en marzo, muy por encima del promedio usual de 31.3 °C. En ese mismo mes, Oyotún (Lambayeque) presentó un aumento de casi 5 grados respecto a su media habitual, al llegar a los 36.4 °C.
En la sierra, la situación no fue distinta. Según Escajadillo, en Paruro (Cusco) se alcanzaron los 30 °C, superando en 7.5 °C la temperatura promedio del mes. Talabaya (Tacna) y Udima (Cajamarca) también registraron valores anómalos con incrementos entre 3 y 4 grados.
La costa norte, incluyendo Huarmey en Áncash y Ilo en Moquegua, también experimentó aumentos atípicos, con 6.3 °C y 5.3 °C por encima de lo esperado, respectivamente.
El 20 de marzo marcó el fin del verano y el inicio del otoño, una estación de transición que, según el Senamhi, podría traer consigo días de calor intermitente seguidos por mañanas más frías, sobre todo en Lima.
En declaraciones a Canal N, Escajadillo explicó que los efectos de este cambio estacional se notarán con mayor claridad a partir de fines de abril, cuando disminuirán los días soleados, especialmente en los distritos costeros de Lima, donde la neblina comenzará a hacerse más persistente. Se prevé que para junio se presenten las primeras lloviznas y el descenso general de temperaturas, lo que marcará la llegada del invierno.
Senamhi también advirtió que mientras Lima experimentará variaciones, el norte del país continuará con temperaturas elevadas durante abril.
Este escenario, que muestra una clara desviación de los patrones climáticos tradicionales, vuelve a poner en el centro del debate la urgencia de tomar medidas de mitigación y adaptación frente al cambio climático.




