Reconocer para fortalecer: El valor de honrar a quienes sirven a Huánuco

En un contexto donde la prisa y la inmediatez parecen imponerse sobre la memoria y la gratitud, actos como el reciente homenaje del Colegio San Vicente de la Barquera recuerdan la importancia de detenernos a reconocer. El 11 de agosto, esta institución educativa reunió a su comunidad para distinguir a ciudadanos que, desde diferentes oficios y pasiones, han aportado al desarrollo cultural, social y económico de Huánuco. No se trató solo de entregar diplomas o aplaudir trayectorias, sino de reafirmar que el compromiso con la tierra que nos acoge merece ser celebrado y multiplicado.


Según la organización, entre los homenajeados figuran representantes de la comunicación, la literatura, la educación, la música, el empresariado y el servicio público. Desde el periodismo de Julio Trujillo Pazos hasta la labor solidaria del comandante de bomberos Carlos Cachay de la Puente, pasando por las letras de Mario Malpartida y Samuel Cárdich, el magisterio de Arturo Caldas Caballero, la voz artística de Pelo D’Ambrosio, el talento musical de Omar Magino y la visión empresarial de Ronald Baca, cada uno encarna una forma distinta de servir a la comunidad.


El valor de este reconocimiento radica en su sentido comunitario. No es un aplauso aislado, sino un gesto pedagógico: enseñar que la excelencia no se mide solo en cifras o premios, sino en la huella que se deja en otros. Tal como destacó el director Arlindo Luciano Guillermo, estas ceremonias se convierten en espejos donde las nuevas generaciones pueden mirarse para descubrir que el esfuerzo y la dedicación son caminos posibles.


También el gerente Ronald Hübner Olivari recordó que la educación no puede desligarse de la proyección social. La escuela, dijo, tiene el deber de formar ciudadanos con identidad y sentido de pertenencia. En tiempos de migraciones constantes, homogenización cultural y redes que distraen más de lo que conectan, reforzar el vínculo con lo local es un acto de resistencia positiva.


Huánuco necesita de estos espacios donde la comunidad se reconozca en sus mejores expresiones. Al hacerlo, se cultiva una memoria colectiva que inspira y protege frente al olvido. El Colegio San Vicente propone, además, que este homenaje se convierta en una tradición anual. Ojalá así sea, porque la continuidad es la que transforma un gesto en cultura.


En definitiva, reconocer a quienes han dado su tiempo y talento a la región no es un acto de cortesía, sino de justicia. Es un recordatorio de que la construcción de una sociedad más fuerte empieza por valorar a sus mejores ejemplos. Y en ese camino, la educación tiene un papel irremplazable.