Reactivada la política ucraniana un expresidente divisa una oportunidad

La unidad nacional, forjada en el crisol de la invasión rusa a gran escala, parece resquebrajarse en Ucrania, a medida que se vislumbran en el horizonte conversaciones de paz impulsadas por la administración Trump. Este cambio de escenario ha reactivado las ambiciones políticas internas, poniendo a prueba la cohesión que caracterizó los primeros tres años de conflicto. Recordemos que la anexión de Crimea en 2014 y el conflicto en el Donbás marcaron un punto de inflexión en la política ucraniana, exacerbando las divisiones internas que, temporalmente, fueron relegadas a un segundo plano tras la escalada bélica de 2022.

Según la investigación publicada por The New York Times, el apretón de manos entre el Presidente Volodímir Zelenski y su principal rival político, Petro O. Poroshenko, al inicio de la invasión, simbolizó una tregua interna en pro de la defensa nacional. No obstante, la posibilidad de un cese al fuego y futuras elecciones ha desatado nuevamente las tensiones políticas latentes.

Políticos ucranianos están reconfigurando sus estrategias, buscando acercamientos, incluso, con la administración Trump, conocida por su abierta desaprobación hacia Zelenski, pese al reconocimiento internacional que ha recibido por su resistencia ante Rusia. La situación actual recuerda a los turbulentos periodos electorales previos a la guerra, donde las acusaciones cruzadas y las alianzas inestables eran la norma.

Petro O. Poroshenko, ex presidente ucraniano y líder de un partido opositor, ha propuesto incorporar figuras de la oposición al gobierno como una vía para facilitar las negociaciones de paz. Esta propuesta surge en un contexto donde la desconfianza entre los distintos actores políticos es palpable, y donde cada uno busca maximizar su influencia en el futuro del país. Recordemos que Poroshenko ya había planteado la idea de un gobierno de unidad nacional, una iniciativa que, de concretarse, podría fortalecer su posición política.

La propuesta de Poroshenko se intensificó tras la reunión entre Zelenski y el Presidente Trump en la Oficina Oval en febrero, sumado a la posterior petición de un senador republicano para que Zelenski renunciara. Estos eventos han generado incertidumbre en el panorama político ucraniano, impulsando a la oposición a buscar alternativas para influir en el rumbo del país.

Por su parte, Zelenski no ha mostrado interés en formar una coalición ministerial que incluya a figuras de la oposición. En cambio, su gobierno ha intensificado la presión sobre sus oponentes a través de agencias de seguridad y la aplicación de la ley. Esta estrategia ha sido criticada por algunos sectores, que la consideran un intento de silenciar a la disidencia y consolidar el poder en manos del partido gobernante. La polarización política, por tanto, se acentúa a medida que se acercan las conversaciones de paz.